Comenzaron los allanamientos luego de casi un mes del atentado a la vicepresitenta Cristina Kirchner, lo realizaron fuerzas de seguridad. Secuestraron teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos.
Los procedimientos ordenados por la jueza María Eugenia Capuchetti se realizaron entre la noche del miércoles y la madrugada de este jueves en inmuebles vinculados a dos personas que quedaron bajo sospecha a partir de distintas conversaciones de whatsapp que mantuvieron con Nicolás Gabriel Carrizo, el cuarto detenido por el intento de magnicidio que protagonizó el procesado Fernando Sabag Montiel.
Los allanamientos
Durante los procedimientos, que fueron al menos dos, llevados a cabo en distintas localidades de la provincia de Buenos Aires, se secuestraron teléfonos celulares de las dos personas y otros dispositivos electrónicos que serán sometidos a peritaje, según pudo reconstruir Télam de fuentes de la investigación.
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Los allanamientos se activaron luego de una presentación de la querella de la vicepresidenta, representada por los abogados José Manuel Ubeira y Marcos Aldazabal en la que se solicitaba investigar, entre otras cosas, el posible móvil económico que pudo haber motivado a Sabag Montiel y su pareja Brenda Uliarte a intentar cometer el magnicidio.
Las referencias al tema económico coinciden con otros mensajes detectados por los abogados de la querella donde una persona agendada como «Joa» en el teléfono de Gabriel Nicolás Carrizo, líder del grupo, sostuvo que sabía que lo había hecho por plata.
«Se que lo hizo por plata, por acomodo, así que el chabón en cuatro años ponele que sale y sale reacomodado mal eh… a ver, como les vuelvo a repetir, uno por plata se vende ¿si? Pero si, si los nombro a ustedes, eso si así que fíjense bien… y no solo a ustedes cinco porque nombro a más personas, fíjense bien», escribió «Joa» en un grupo de whatsapp que compartía con Carrizo.
Las conversaciones de las que participa «Joa», en las que exhibe poseer información sensible y eventualmente reservada, ocurrieron después de que se produjera la detención de Uliarte, la noche del domingo 4 de septiembre, cuando en el expediente regía el secreto de sumario.