El escándalo puso más tensión en la ya complicada relación entre los socios principales de Juntos por el Cambio (JxC), a saber, el PRO y la UCR. El ex senador nacional por Chubut y dirigente radical Mario Cimadevilla le pidió a la UCR que exprese “un compromiso ético y republicano” y se pronuncie sobre el tema de los chats, diferenciando explícitamente al partido centenario de la administración de Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad.
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A través de su cuenta de Twitter, Cimadevilla compartió el texto que le envió al gobernador de Jujuy y titular del partido centenario, en el que refiere al escándalo suscitado a partir de la aparición de conversaciones entre empresarios, funcionarios porteños y jueces, hecho que derivó en el pedido de licencia del ministro de Seguridad de la Ciudad, Marcelo D’alessandro.
La carta de Mario Cimadevilla
En el texto, que fue publicado en Twitter, el dirigente dice: «Ante semejante escándalo, la UCR debe sentirse interpelada y, por ello, no debe mantener reprochable silencio frente a la inmoralidad de la actuación de algunos militantes de un socio que, del rango de agrupación política vecinal, gracias al aporte de nuestro centenario partido en la conformación de un frente electoral, pudo alcanzar el control del Gobierno Nacional».
Al respecto, el exsenador exige que «se instruya a los integrantes de los bloques parlamentarios de nuestro partido en el Congreso y en la Legislatura de la Ciudad así como a los representantes de dichos bloques en el Consejo de la Magistratura a adoptar las medidas que permitan el rápido desplazamiento de sus cargos de todos los funcionarios y magistrados involucrados en estos repubiables procederes».
«Este escándalo, derivado de la promiscua, interesada y crematística relación entre magistrados y funcionarios del Poder Judicial de la Nación, funcionarios políticos del PRO, miembros del Ministerio Público Fiscal de CABA y empresarios habilita a suponer la ‘negociación’ de decisiones judiciales y actos de administración de gobierno», asegura Cimadevilla en otro pasaje del texto.
Y, en otro tramo, afirma: «No podemos mirar para otro lado o hacernos los distraídos. Tampoco podemos apelar a la invocación de la irregularidad de la forma en la que se ha accedido a esa información. La información está, se ha difundido, resulta altamente verosímil y la responsabilidad política no se juzga con los mismos parámetros que la responsabilidad penal».