Fernando Haddad, negó la existencia de una propuesta de moneda única para el comercio entre los países del Mercosur (la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
“No hay moneda única, no hay tal propuesta, primero serán informados”, dijo Haddad a los periodistas tras ser consultado al respecto este jueves, a la salida del Palacio del Planalto, según publicó el diario O Estado de S. Paulo.
Scioli había dicho que “el hecho de que los dos presidentes [por Lula da Silva y Alberto Fernández] tengan una gran armonía personal y política, y que instruyan a sus ministros para avanzar en los objetivos facilita mucho todo”, y afirmó que, si bien a largo plazo el objetivo es apuntar hacia una moneda única, en lo inmediato se buscará “potenciar el sistema de pagos en monedas locales” con Brasil.
El objetivo no es que los países miembros del Mercosur dejen de utilizar sus propias monedas -el real, el guaraní y los pesos argentino y uruguayo-, sino tener una moneda única para las transacciones comerciales entre ellos sin depender del dólar.
El instrumento único para las transacciones en el bloque no es una idea nueva, e incluso ha sido defendida por el exministro de Economía de Jair Bolsonaro, Paulo Guedes.
Según publicó Estadão en mayo, la moneda única propuesta por Haddad y Galípolo sería utilizada para los flujos comerciales y financieros entre los mercados de la región y tendría un tipo de cambio flotante entre las monedas de los países, que podrían adoptarlo o no internamente. La estrategia detrás de su creación es “acelerar el proceso de integración regional, constituyendo un poderoso instrumento de coordinación política y económica para los pueblos sudamericanos”, dice el artículo de ambos.
La creación de una moneda única en América Latina es vista con escepticismo por los especialistas. Si bien la adopción de una política monetaria unificada en diferentes países puede resultar en una mayor eficiencia, aumentando el potencial de crecimiento de los mercados involucrados, implementar tal medida sería muy difícil dadas las discrepancias económicas entre países como Brasil y la Argentina, los mayores del bloque, señaló el periódico brasileño.