Al rompecabezas de la inversión le faltan piezas

EL ROMPECABEZAS DE LA INVERSIÓN: FALTAN PIEZAS

 

Por Silvina Batakis, ex ministra de Economía bonaerense.

 

El segundo semestre del 2016 era el elegido, el predestinado para recibir una lluvia de inversiones. El tsunami nunca llegó. Tampoco la garúa. ¡Cómo no recordar el tango!! «¡Perdido! Como un duende que en la sombra más la busca y más la nombra…» Nunca dejaron de nombrarse las inversiones. Tendrían el rol de salvadoras para la reactivación interna de la economía. Inversiones que vendrían a reemplazar el consumo interno como motor de la economía. Inversión que luego se denominaría «brotes verdes», esperando las inversiones externas.

 

Prerrequisito era cerrar el juicio del siglo, terminar con el 7% de los litigios que faltaba. 7%… El gobierno anterior resolvió el 93% de un default que no generó y de una deuda externa que no tomó. Resolver el tema «buitres» rápidamente para poder «volver al mundo». Y volvimos. Con especulación financiera. La riqueza que genera nuestro país se va en el pago de tasas de interés de deuda de corto plazo (35 días) que ninguna otra plaza mundial paga.

 

No sirvió para atraer inversiones la desproporcionada emisión de deuda externa que saldó el acuerdo (desprolijo) con los fondos buitres. Más aún, la emisión de deuda que no fue para saldar ese acuerdo tampoco fue para inversiones que planifiquen nuestra forma de crecimiento y desarrollo.

 

El acervo de activos del país cayó 5,5% en 2016 respecto a 2015 e incluso se ubica 2% por debajo del año 2014. Siempre según datos del Indec, en 2016 ese acervo de activos, es decir la Formación Bruta de Capital Fijo fue de casi 1,2 billones de pesos corrientes. Para dimensionar la cifra, pensemos que sólo en un instrumento financiero, las Lebac, a diciembre 2016 había casi 600 mil millones de pesos, el 50% de la inversión en capital.

 

Cuando se observa el balance cambiario provisto por el BCRA, las inversiones extranjeras en el primer trimestre de 2017 habrían superado los 700 millones de dólares, siendo el sector Petróleo el mayor receptor con inversiones del orden de 164 millones de dólares en igual período. ¡Bienvenidas las inversiones! ¿Pero es significativo? Comparemos esa cifra con el egreso de divisas por turismo y viajes en igual trimestre: 3.228 millones de dólares; las Lebac en ese trimestre crecieron en 75.000 millones de pesos, más de 5.000 millones de dólares. También por caso, se puede mencionar que se habían anunciado inversiones por más de 60.000 millones de dólares, según la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional…

 

«La bonanza de la deuda argentina compra tiempo y aumenta los riesgos» decía un medio internacional a fines del año pasado. Ante el agravamiento de la crisis de Brasil, tanto el gobierno nacional como estados provinciales tuvieron que suspender emisiones de deuda. ¿Se acortan los tiempos entonces? ¿Los riesgos están más cerca? La forma de producción y de comercio en el mundo está cambiando. La desgracia del pueblo hermano brasilero, nunca puede ser vista como una oportunidad.

 

Necesitamos un Estado que sea capaz de entender las nuevas realidades mundiales y regionales para que implemente las políticas necesarias para hacer crecer el espacio productivo con una matriz productiva más diversificada y compleja. Sin la industria y sin los servicios no son posibles los ejes de desarrollo. Por supuesto tampoco sin nuestro sector agropecuario. Sin embargo, no alcanza con el agro para incorporar al empleo la demografía que los argentinos generamos año a año. Es necesario un Estado emprendedor que aliente y sea motor de las incorporaciones del cambio tecnológico y la innovación en nuestra matriz productiva y donde la mirada de la  macroeconomía sea consistente de ese objetivo, con la microeconomía.

 

«Somos demasiado pobres para darnos el lujo de no invertir en ciencia y técnica», decía el dirigente indio Jawarlal Nehru. No compraron tiempo con deuda. Invirtieron.

 

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