En un contexto plagado de denuncias de corrupción, el presidente de Brasil, Michel Temer, se enfrenta al reinicio de un juicio en el Tribunal Superior Electoral (TSE) que podría anular su mandato.
El proceso, que hasta hace poco parecía condenado al fracaso, cobró relevancia desde que el pasado 17 de mayo salió a la luz una grabación en la que Temer parece dar aval al pago de un soborno, lo que tuvo como consecuencia pedidos de renuncia e impeachment en su contra.
Organizaciones de izquierda ya han anunciado manifestaciones en las inmediaciones del tribunal para pedir la salida del presidente, cuya popularidad estaba por debajo del 10% antes de que estallara la crisis y que el Supremo Tribunal Federal (STF) le abriera una investigación.
Aunque el juicio en el TSE está previsto para terminar el jueves, expertos consultados por la AFP coinciden en que hay muchas probabilidades de que se alargue por semanas si uno de los magistrados pide «vista» para suspender el debate y revisar el caso.
El entorno presidencial está convencido que Temer será absuelto pero, en caso de condena, existen también varios mecanismos prolongados de apelación.