Javier Milei, Alberto Fernandez y el Macrismo tuvieron en común el uso y abuso de la red social del pajarito, que actualmente se llama X. Esto trajo desde nombramientos de funcionarios que facilitaron la comunicación de un mandatario, anuncios y retrocesos de medidas políticas, como así también controversia por los troll-centers encargados de brindar cualquier batalla en esa red. Cuáles fueron sus repercusiones.
El “Algoritmo de Yrigoyen” es lo que llaman, en este último tiempo, a la ciber burbuja que crean en redes sociales y de la cual el mismo presidente Javier Milei se retroalimenta. El concepto nace por el diario tergiversado que le hacían llegar al presidente radical, durante su segundo mandato en los años 30, en el cual usaban noticias alteradas para brindarle seguridad al por entonces presidente septuagenario. Al no tener una visión verdadera de los reclamos de la realidad argentina, creció el malestar social hasta terminar en el golpe de estado del General Feliz Uriburu, iniciando allí la década infame.
En la actualidad, se teme desde los integrantes del mismo gobierno que el jefe de estado pase tanto tiempo frente a las redes sociales, consumiendo, creyendo y fomentando el contenido que su propio equipo de “trolls libertarios” crea y tergiversa. Este equipo opera en Casa Rosada, más precisamente, desde el Salón de las Mujeres Argentinas del Bicentenario.
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Según la licenciada en comunicación, Candela Gomez, quien además es coordinadora de redes de uno de los principales medios del país, opina sobre esta construcción de información en redes sociales: “Los usuarios entendieron que no necesitan a los medios tradicionales para difundir una información, se encargan ellos mismos”, agrega además que “finalmente son los mismos medios quienes levantan esa información de las redes”. Generando así un bucle de retroalimentación.
Twitter, la fuente de realidad nacional
Hace pocos días se cuestionó la ausencia del presidente Javier Milei a una reunión de gabinete, ya que durante esa hora que duró la reunión, el mandatario mantuvo una actividad muy fuerte en X. Sin ir más lejos, durante el fin de semana que se fue a EE.UU. por la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), registró 1921 likes, 754 retweets y más de 8 horas tuiteando. Si bien su camino hasta llegar al sillón de Rivadavia lo hizo siendo un personaje con fuerte presencia en las redes sociales, supo entender que su fuerte estaba allí. “La estrategía de Milei fue siempre indirecta”, opina Candela Gomez, ya que llegó a ganar reconocimiento en un principio por el “boca en boca” y por sus videos que estaban en la web, “sin las redes sociales eso nunca hubiera pasado”, finaliza.
Algo que comienza a volverse una constante, es la cantidad de tiempo que el jefe de estado le dedica a sus redes sociales. Esto lo conecta indirectamente con su antecesor, Alberto Fernandez. Quien solía pasar muchas horas frente a lo que era Twitter. Así como también durante los dos años de pandemia solía estar activo hasta altas horas de la madrugada, siendo esto positivo y finalmente contraproducente como indica Gomez.
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Positivo porque generaba “un diálogo más cercano con el presidente”, pero contradictorio, ya que “las redes sociales guardan archivo de todo y en esa misma interacción se usaban recortes de años anteriores en donde Alberto Fernandez opinaba muy diferente”. Como resultado (y para terminar también con los off the records de un Frente de Todos fragmentado), en octubre del 2021 el gobierno nacional formalizó la creación de la Unidad de Gestión Presidencial, un área con rango de ministro que quedó al frente de la periodista y ex diputada Gabriela Cerruti, quien ofició de portavoz de la Presidencia. Fue anunciada por todos los medios oficiales, incluso Twitter. Una ironía quizás.
Otro caso que recuerda la licenciada Goméz que marcó un quiebre en la gestión Fernandez fue lo que pasó con la empresa Vicentin. “Cuando Alberto anunció por redes sociales que iba a expropiar esa empresa, las campañas en contra comenzaron en ese mismo ámbito y lograron frenar esa decisión, cuando en otro momento no hubiera pasado”. Cabe recordar que esto ocurrió en plena pandemia, luego se organizaron las marchas, pero el meollo de este conflicto se gestó de manera virtual.
Pero estos no fueron los únicos casos de vicios por informar a través de esa red. Durante la gestión de Mauricio Macri, su jefe de gabinete Marcos Peña, se ocupaba además de la comunicación y la estrategia del gobierno nacional, convirtiéndose en un personaje fundamental. Una marca de su paso por el poder fue el “troll-center”. Un espacio que se encargó de inundar la red social del pajarito con información o comentarios de dudosos seguidores que apoyaban las políticas del Macrismo.
En un informe realizado por Graciela Camaño, detectó tres roles en la estructura del «Troll-center» de Cambiemos. En primer lugar los Coordinadores, que eran quienes bajan la línea y administran las cuentas más importantes. Luego los famosos Trolls, que trabajaban con usuarios con menor tráfico, entre 2 y 5 mil seguidores cada una. Y por último los Bots, cuentas operadas digitalmente que no producen contenido, pero se encargaban de replicar.
Los nuevos medios de comunicación comienzan a correr a los tradicionales. Atravesamos una época de post verdad en la que nadie puede estar seguro de que sea verdad lo que está viendo. Ni siquiera el propio presidente.
