Luego de deja el poder de la Provincia, el nombre de María Eugenia Vidal sigue resonando en la actualidad bonaerense. Fue tras la caída de la Ley de Presupuesto y la Impositiva para 2025.
Kicillof la tendrá muy complicadas, sin esas herramientas. Milei tiene a Buenos Aires como objetivo primario y los recursos no abundan para afrontar las consecuencias económicas y sociales que provoca.
Es que en la ley de Presupuesto, Kicillof incluyó un pedido de autorización a la Legislatura para contraer deuda por 1.045 millones de dólares -«en pesos o en otras monedas», que se destinarán a «la cancelación y/o renegociación de deudas financieras y/o judiciales no previsionales».
Kicillof: «Lo que pedíamos es que nos autorizaran a tomar deuda solo para refinanciar los vencimientos de este año. No se trataba de tomar nueva deuda, sino de cubrir los vencimientos que vienen de la época de María Eugenia Vidal».
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María Eugenia Vidal cambió en 4 años de gestión el volumen y el perfil de la deuda bonaerense. La Provincia debía a su llegada el equivalente a 9.400 millones de dólares, es cierto, pero era deuda nominada en peso y mayormente con acreedores locales.
Vidal logró autorización y colocó deuda en dólares, con vencimientos cortos que hicieron que la Provincia camine al borde del default en los primeros meses de 2019.
Kicillof y su ministro de Economía, Pablo López, renegociaron con los acreedores y lograron que Buenos Aires evite pagar 1.500 millones de dólares por año en vencimientos para lograr cifras más amigables: de aquí a 2030 pagará alrededor de 700 millones. El proyecto de ley que la Legislatura puso en el freezer contemplaba 955 mil millones de pesos para servicios de deuda.