“Es la lista de Cristina Kirchner”, lanzó enojado un importante cuadro del sindicalismo que forma parte de la CGT tras el cierre de listas de la alianza Ahora Buenos Aires para las elecciones de legisladores de la Ciudad de Buenos Aires que tendrán lugar el próximo 18 de mayo.
El motivo de la bronca es simple: en la principal lista del peronismo para la Capital Federal, que encabeza Leandro Santoro, no hubo ningún lugar para la central obrera. En la calle Azopardo se ilusionaban con tener al menos un puesto con posibilidades de ingresar. UPCN puso nombres a disposición, Héctor Daer, triunviro de la central, pidió porque su hija, Maia, renueve su banca y hasta Luis Barrionuevo trató de meterse en la discusión en busca de algún puesto que le permita hacer caja.
Pero la negociación que mantuvieron Juan Manuel Olmos y Cristina Kirchner, no consideró los pedidos de la CGT y no hubo espacio para el gremialismo. En el sindicalismo representado por la CGT se quejaron amargamente e los resultados del armado, le apuntan directamente a la titular nacional del PJ y precisaron que hay otros actores que por decisión de la ex presidenta también se quedaron afuera de la alianza, como los movimientos sociales.
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En particular, en ese sentido, mencionan al Movimiento Evita, que decidió conformar su propia lista con Juan Manuel Abal Medina, vicepresidente del PJ porteño, como primer postulante. De hecho, fuentes sindicales señalan que la central jugará a fondo con el actual vicepresidente del justicialismo capitalino.
El desenlace de esta historia forma parte de un capítulo más de los desencuentros que tiene la CGT con Cristina Kirchner. El vínculo quedó roto desde 2015, cuando la ex mandataria los criticó públicamente, señalando que muchos dirigentes gremiales se “debían” una autocritica y cuestionó la falta de transparencia de los colectivos sindicales, mientras muchos cuadros fuertes de la CGT se movían fuerte por la postulación presidencial de Mauricio Macri contra la de Daniel Scioli que por entonces empujaba Cristina.
De hecho, cada vez que pudo, Kirchner siguió cuestionándolos y en 2023, en la única entrevista que dio ese año, insinuó claramente que los mandamases de la calle Azopardo juagron para Macri.
“Nunca nos quiso y jamás nos dijo en la cara todo lo que pensaba”, es lo que dicen en los pasillos de la calle Azopardo sobre la actitud de la principal figura del peronismo y, todavía hoy, de la política argentina.