A la caza de los votos de Massa

Las primeras 48 horas después de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) sirvieron para que el comando central de campaña de Cambiemos definiera cuáles serán los pasos a seguir en los próximos dos meses de campaña.

El presidente, Mauricio Macri, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, su jefe de Gabinete, Federico Salvai, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, junto al consultor ecuatoriano Jaime Durán Barba se tomaron su tiempo para analizar el mapa de votos que dejó la provincia.

De 135 municipios, Cambiemos fue la fuerza más votada en 108 y en muchos de los que perdió lo hizo por poco. Salvo casos como es La Matanza, Lomas de Zamora u otros del conurbano, el desempeño del ministro de Educación, Esteban Bullrich, dejó más que conforme a la conducción de la coalición de gobierno.

Justamente en la tercera sección es en donde comenzarán a volcarse mayor cantidad de recursos. Salvo La Matanza, que se convirtió en el centro de operaciones en del kirchnerismo,  la idea que se encuentra en la mente de Vidal es conseguir que los propios intendentes peronistas comiencen a jugar para ella.

“Hay muchos que ya saben que no van a poder traccionar con Cristina. Ellos solos van a empezar a venir. Lo que necesitamos es el corte de boleta y que custodien el voto de Randazzo (en alusión al ex ministro de Interior y Transporte, que es candidato a senador”, explicaron fuentes cercanas a la Gobernadora. Es que Randazzo se llevó una parte del electorado duro del kirchnerismo y no cualquier parte: en Cambiemos dan por descontado que ese voto puede migrar a Cristina de ser necesario.

De ahí la trascendencia de que “El flaco” siga en pie.

Mientras tanto, el oficialismo irá a la carga del voto que cosechó el ex intendente de Tigre, Sergio Massa. En la Casa Rosada saben que ese electorado es el único que puede llegar, a ciencia cierta, a apoyar a Bullrich. Los primeros números sostienen que se puede llegar a apuntar al 30% de ese caudal, con lo que, según explican, podrían terminar de ganar la elección.

“El electorado nuestro tiene un alto componente anti K, eso tenemos que explotarlo también”, analizó uno de los principales colaboradores de Macri. Si bien se sostiene que el intercambio entre Vidal y el panelista de Intratables, Diego Brancatelli, no fue determinante para convencer a los indecisos, si afirman que marcó el horizonte de aquí a octubre.

Pero no es la única herramienta que se buscará utilizar. En los dos meses que quedan de cara a octubre el “voto cloaca”, que es la obra pública en los servicios esenciales, volverá a jugar un papel “preponderante” en especial en el conurbano.

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