En pos de ganar en gobernabilidad y evitar controles de la oposición, María Eugenia Vidal desea modificar el artículo 29 del reglamento de Diputados de la Provincia, que expresa que «el vicepresidente de la Cámara deberá visar los actos administrativos del presidente». Esto significa que la vicepresidencia del cuerpo de legisladores es tan importante como la presidencia y los oficialismos de turno deben tejer acuerdos permanentes con el principal partido opositor.
En el caso de Cambiemos, existe un pacto con el Frente Renovador, la primera minoría, para compartir la presidencia de la Cámara pero, pese a que no existieron inconvenientes, desde la administración de Vidal consideran que la alianza es «muy costosa» y la intención es, siempre y cuando se repita el resultado de las últimas PASO (que dejaría a Cambiemos cerca de la mayoría y sin necesidad de negociar con la oposición), eliminar la «doble firma» de cualquier documento o expediente que circule.
La estrategia de Vidal, además del repudio de la oposición en la Cámara baja, que afirma haber actuado como una oposición responsable contribuyendo a la gobernabilidad durante este período de gestión de la gobernadora, también choca con una apuesta contradictoria en el Senado. En la Cámara alta provincial el senador radical Roberto Costa pensaba plantear la implementación del mecanismo de doble firma, para abandonar su rol de jefe de bloque y saltar a una vicepresidencia fortalecida por el nuevo mecanismo. Ahora todo está en duda.
Además, Vidal pretende avanzar con un ajuste político en la Legislatura, algo que ya conversó con el diputado Manuel Mosca y pretende llevarlo a cabo desde el año que viene, cuando comience el período legislativo.