El asesor comunicacional de Mauricio Macri teme que el ex ministro de Educación haga un mal papel en el debate de candidatos y le recomendó al presidente que lo baje del mismo. Haciendo caso a la opinión de Jaime Durán Barba, desde el equipo de comunicación buscan la forma de evitar la confrontación entre Esteban Bullrich y la expresindete, pagando el menor costo posible de cara a la imagen de republicanismo y dialogo que intentan proyectar desde Cambiemos.
La excusa utilizada por el macrismo sería el lugar de realización del mismo, apelado a la habitual intransigencia de Cristina Kirchner quien ya manifestó que quiere que sea en una Universidad Pública de la provincia de Buenos Aires; en ese sentido, el ex ministro de Educación afirmó: «Nos hemos comprometido, hemos firmado un compromiso para debatir en los términos en que se hace siempre. Esperamos la respuesta»; una especie de chicana en la que “siempre” son los estudios de TN, donde la exmandataria no accedería a ir.
«La verdad que las normas están claras y queremos que se haga en un estudio de televisión porque queremos que el debate se conozca», sostuvo el exministro de Educación, obviando que aunque se realice en otro lado igual puede ser trasmitido por televisión, cosa con la que la expresidente si está de acuerdo.
Luego de la experiencia del debato de 2015, cuando los organizadores del mismo terminaron siendo empleados del macrismo unos meses después del mismo, desde Unidad Ciudadana quieren que la coordinación sea realizada por universidad pública; mientras que desde Cambiemos utilizan ese pedido para intentar desactivarlo; a la vez que Sergio Massa, Florencio Randazzo y Néstor Pitrola confirmaron su presencia para realizar el mismo en TN, el cual se concretaría el 4 de octubre.
Ante ese escenario, el macrismo se entusiasma con no solo poder evitar que Bullrich enfrente a Cristina, sino con lograr que sea la silla de la expresidnete la que quede vacía. La realidad, es que más allá de ese objetivo de máxima, el equipo de comunicación de Macri tiene pánico a que el exministro de Educación vuelva a repetir alguna de sus memorables metidas de pata como cuando aseguró que “el camino que hemos emprendido todos los días tiene un metro más de asfalto, una sala más, un pibe más que está preso”, dejando desencajada a María Eugenia Vidal, quien estaba siendo entrevistada junto con él.
Previamente, Bullrich había dejado otras frases antológicas, como cuando al ser consultado sobre el desempleo sostuvo que “no cayó desde que llegamos, sino que crecieron los monotributistas. Queremos que surja emprender proyectos”. Al ser interrumpido por el periodista que ante la ceguera de clase del funcionario lo indago: “¿Vos crees que un empelado que pierde el trabajo en una textil, va a salir a armar su emprendimiento?”, Bullrich respondió “si, sabes lo que está creciendo en La Matanza, cervecerías artesanales, por ejemplo. Está creciendo muchísimo en Matanza en el Conurbano”.
Previamente, Bullrich aseguró que “la plata de los planes sociales la usan para comprar balas”; a lo que luego intentó justificar: “La pobreza no es el pibe que no tiene comida, es ese pibe que no ve el futuro, es el que abandona el secundario, el que dice no sé que voy a hacer. Los índices de expectativa de vida en la zona más marginales de nuestro país son realmente muy bajos”.
Incluso, antes de ser candidato, el por entonces ministro de Educación sostuvo en referencia a Ana Frank que “es un símbolo muy importante, especialmente trabajando en Educación. Ella tenía sueños, sabía lo que quería, escribía sobre lo que quería y esos sueños quedaron truncos en gran parte por una dirigencia que no fue capaz de unir y llevar paz a un mundo que promovía la intolerancia”, minimizando lo hecho por la dirigencia liderada por Hitler, la cual simplemente “no fue capaz de unir”.
También como ministro, aseguró que su plan de gestión “es la nueva Campaña del Desierto, pero sin espadas, con educación” y luego aclaró que se refería a un supuesto “avance en un territorio que no estaba conquistado, ocupado”, utilizando como analogía el exterminio de pueblos aborígenes perpetrado por Julio Roca. Finalmente, en el coloquio de IDEA del año pasado, aseguró que el sistema de educación argentino “está diseñado para hacer chorizos, todos iguales”.