El 29 de enero la vicepresidente Gabriela Michetti regresaba de la cumbre de la CELAC en Ecuador, al ingresar al país tuvo un altercado con el personal de Aduana de Ezeiza, cuando, supuestamente, intentó pasar con una valija cargada de joyas y alhajas, lo cual trascendió a raíz de que la misma se haya extraviado, y una de las ceremoniales de Michetti generase un escándalo.
Los trascendidos indican que al haberse detectados las joyas, el personal de a vicepresidente lo justificó aduciendo que “eran regalos”, lo cual está penado por la ley de ética pública.
El artículo 18 de la ley de ética pública prohíbe a los funcionarios recibir “regalos, obsequios o donaciones, sean de cosas, servicios o bienes, con motivo o en ocasión del desempeño de sus funciones”, los cuales si fuesen “de costumbre diplomática la autoridad de aplicación reglamentará su registración y en qué casos y cómo deberán ser incorporados al patrimonio del Estado, para ser destinados a fines de salud, acción social y educación o al patrimonio histórico”.