Con una carta abierta,Timerman pide justicia «aunque ya no esté para verla»

Después de haberse presentado a prestar declaración indagatoria este martes, el ex canciller Héctor Timerman compartió al día siguiente una carta pública en la que trata de aclarar los objetivos del gobierno argentino con la firma del cuestionado Memorándum de entendimiento con la República Islámica de Irán. En el texto afirma que se apuntaba a “terminar con la parálisis de casi dos décadas” de la causa AMIA y se manifiesta sorprendido por el rechazo de la comunidad judía ante la iniciativa que apuntaba al esclarecimiento del caso.

El texto de Timerman también fue compartido en redes sociales durante la tarde del miércoles por la cuenta de Twitter de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. En el texto, el ex canciller explica que eligió esta vía de comunicación porque su teme que su delicado estado de salud no le permita llegar hasta el final del proceso judicial que se sigue en su contra por presunto encubrimiento a partir de la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman. La causa, en manos del juez Claudio Bonadío, también tiene previsto citar a la ex presidenta el próximo 26; a Jorge Khalil, referente de la comunidad islámica; al presunto espía Allan Bogado; a Fernando Esteche, el ex dirigente de Quebracho, y a Luis D Elia, dirigente de Miles que declarará este jueves. La próxima semana también deberán declarar Carlos Zanini,  exsecretario Legal y Técnico, y Oscar Parrilli, extitular de la AFI.

Timerman afirma que el memorándum tuvo por objetivo “terminar con la parálisis de casi dos décadas en la causa, encontrar y juzgar a los responsables del más cruel atentado del que hayamos sido víctimas desde el retorno de la democracia”. Y añade: “Sentí, con la firma del memorándum, la profunda emoción de encontrar el camino para encontrar y culpar a los autores del atentado a la AMIA”.

Más allá de que luego considera “normal” que haya diferencias en cuanto a las decisiones de política internacional, reconoce que nunca imaginó la “explosiva reacción que se desataría” por la iniciativa” ni “el vehemente rechazo de la comunidad judía”, lo que lo sorprendió y le “causó un profundo dolor”.

Explicó también, «contra todas las acusaciones sin pruebas», que el memorándum fue la única alternativa que permitían las leyes nacionales ante la negativa de Irán a extraditar a los sospechosos ya que “en Argentina no existe la posibilidad de continuar con un proceso penal si no hay indagatoria de los imputados”. “Todo lo que nos propusimos era lograr que la justicia argentina tuviera la posibilidad de tomarle declaratoria a los imputados en su país”, añadió.

También desmintió enfáticamente la acusación de que el gobierno argentino habría solicitado a Interpol el levantamiento de las llamadas “alertas rojas” contra los sospechosos iraníes, como plantea la denuncia de Nisman: “No solicitamos el levantamiento de las alertas rojas. Por el contrario, me comuniqué con el responsable de Interpol para asegurarme que se mantendrían”. Asimismo, descarta la existencia de algún tipo de acuerdo paralelo con Irán, como contraprestación económica por esta iniciativa: “No negociamos a cambio del acuerdo para llegar a la Justicia. Ni el comercio de granos, ni de petróleo ni de nada. No hubo reunión secreta en Alepo. Nunca se negoció abandonar la causa de la Amia”.

Luego se pregunta: “¿De qué encubrimiento y traición se me acusa? Hoy, quienes nos hostigan con una causa sin fundamentos, ni pruebas, son paradójicamente los responsables y cómplices de estos dolorosos 23 años de silencio y verdadero encubrimiento”. Y concluye manifestando su deseo de que “un día finalmente haya justicia” aunque ya no esté para verla.

Scroll al inicio