José Ignacio García Cueva, párroco en la villa conocida como La Cava de San Isidro, y Gustavo Carrara, párroco de Santa María Madre del Pueblo, en la Villa 1-11-14, de Flores, fueron nombrados por el Papa Francisco como obispos.
La decisión del líder del Vaticano apunta a jerarquizar el trabajo de los curas que trabajan en las villas miserias y que han denunciado, a lo largo de los últimos años, situaciones de emergencia habitacional y las postergaciones en materia de salud, educación y acceso a fuentes laborales.
También, tanto Carrara como García Cueva denunciaron el avance del consumo y el negocio de la droga y trataton de implementar programas para el tratamiento de adicciones de jóvenes. Vale destacar que ambos representantes de la iglesia se identifican con el legado del padre Carlos Mugica, que trabajó en los años 70 en la villa 31, de Retiro.