Durante la madrugada de este viernes, en su última sesión del año, la Cámara de Diputados convirtió en leyes los proyectos de Consenso Fiscal y la reforma a Responsabilidad Fiscal, además de aprobar y girar al Senado el Presupuesto 2018 y la prórroga del impuesto al cheque.
Luego de dos horas dedicadas a cuestiones de privilegio, centralmente vinculadas con el repudio a la agresión sufrida por Martín Lousteau a manos de trabajadores del Banco Provincia (donde también se colaron las críticas al innecesario comentario del diputado Leopoldo Moreau planteando que el periodista Julio Bazán fue «víctima del multimedio en el que trabaja»), el Presupuesto comenzó a discutirse a las 14 y fue aprobado luego de aproximadamente diez horas de debate con 165 votos a favor, 64 en contra y una abstención. Responsabilidad Fiscal, por su parte, tuvo 159 votos afirmativos, 55 negativos y 3 abstenciones. Consenso fiscal, 145 a favor, 53 en contra y 20 abstenciones.
Además el apoyo del bloque de Cambiemos, con asistencia casi completa, el oficialismo contó con el apoyo del bloque Argentina Federal, que responde a los gobernadores de otras fuerzas políticas y del pequeño bloque de Martín Lousteau. Los 15 diputados del massismo votaron a favor del Presupuesto y de Responsabilidad fiscal en general y se abstuvieron en el proyecto de Consenso Fiscal. Por lo general, los votos en contra se explican por los 65 legisladores del Frente para la Victoria (con una cantidad de ausencias), los 4 del Movimiento Evita, 3 del peronismo de San Luis y 3 del Frente de Izquierda.
Desde el Frente Renovador, la diputada Graciela Camaño, explicó que su bloque votaría por el proyecto porque “todos los gobiernos tienen que tener un presupuesto” aunque cuestionó “la falta de una visión estratégica y que se pretende seguir castigando a las provincias con el látigo y la chequera”.
Uno de los voceros de la oposición al proyecto de Presupuesto fue el diputado y ex ministro de Economía Axel Kicillof, quien planteó: “Estamos tratando un presupuesto viejo, obsoleto y desactualizado porque cuando lo mandaron en septiembre le ocultaron a sus votantes la reforma previsional y tributaria”. Luego añadió: “Es presupuesto de más ajuste, de más tarifazos y menos obra pública y por eso Laspina nos pinta un mundo que no existe”.
El proyecto prevé una suba del PBI de 3,5%, una inflación promedio de 15,7%, un aumento de la inversión del 17% y un dólar a 19 pesos. El debate fue presentado por el diputado PRO Luciano Laspina, presidente de la Comisión de Presupuesto, que destacó que la Argentina “no crecía dos años seguidos desde 2011, ya que este año lo hará 3% y en 2018, avanzará 3,5%” y que el déficit fiscal se reducirá del 4,2 al 3,2% al tiempo que se reducen impuestos “pero manteniendo las metas de solvencia fiscal”.
Uno de los puntos más polémicos del presupuesto tiene que ver con la ratificación a la dinámica de endeudamiento sostenida por el Gobierno hace dos años. El déficit 2018 aumentará en 679 mil millones de pesos, de los cuales el 60% se explica por los intereses de la deuda pública. También se prevén fuertes recortes en partidas tan sensibles como las de gastos de la Administración Gubernamental (-12,8 %), en Ciencia y Técnica (-2,1 %), en Trabajo (-3,1 %), en Vivienda (-3,8 %).
También fue convertido en ley el llamado Consenso Fiscal, derivado del acuerdo de hace algunas semanas de 23 gobernadores con el Poder Ejecutivo, que fina compromisos para bajar la presión tributaria en las provincias compensando con el apoyo financiero del Estado a través de un bono (a condición de que se renuncie a los juicios millonarios que sostienen los territorios provinciales con la Nación, a lo que San Luis no estuvo de acuerdo).
También se giró al Senado la prórroga del impuesto al cheque, cuya recaudación irá ahora a parar íntegramente a las arcas del Anses para compensar la quita del 20% de lo recaudado por el Impuesto a las Ganancias, que ahora se coparticipará con las provincias.