«Abanderado de la intolerancia»: Avalancha de críticas del oficialismo contra Zaffaroni

Luego de que el ex juez de la Corte Suprema de la Nación Eugenio Raúl Zaffaroni volviera a expresar durante una entrevista sus deseos de que el gobierno de Mauricio Macri finalice lo antes posible para minimizar los daños para el país derivados del creciente endeudamiento externo, las repercusiones y respuestas desde el oficialismo no se hicieron esperar.

Durante una entrevista con Marcelo Zlotogwiazda en C5N, Zaffaroni planteó: “¿Que se vayan antes? Sí, que se vayan en 2019, si llegan a 2019. Que se vayan con un procedimiento constitucional de juicio político, no sé, o que saquen el pie del acelerador”. Luego explicó: “Si se van antes, vamos a tener menos deuda. Si se van antes, podemos resolver el problema. Que se vayan antes puede ser que se vayan en 2019. Esto nos está llevando a una catástrofe social, ese es el grave problema que tenemos”. Luego de denunciar los ataques contra el gremialismo, el nepotismo del Gobierno y el “cambio de doctrina” de Patricia Bullrich respecto de la responsabilidad policial con la muerte de civiles, volvió al tema económico y a las consecuencias que puede tener que el gobierno continúe con la política actual: “Esto no termina bien, nunca termina bien. No terminó bien en 1982, no terminó bien en 2001. Evitemos una catástrofe de esa naturaleza de alguna forma. O sacan el pie del acelerador un poco o vamos a tener un final parecido”.

Como había sucedido semanas atrás ante planteos similares del ex juez de la Corte Suprema, desde el Gobierno salieron inmediatamente a responderle, afirmando que sus planteos son antidemocráticos y desestabilizadores. El ministro de Justicia y Derechos Humanos Germán Garavano, además, insistió con el pedido oficial para que el jurista abandone su rol como integrante de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). “Para mí es una persona muy inteligente, muy formada, y lo que hace es jugar con una idea de que los gobiernos no peronistas no terminan nunca sus mandatos, y ese no es un tema para jugar. No pone en riesgo la democracia, pero genera un ánimo y una crítica diferente”, manifestó Garavano.

El ministro sostuvo que el jurista presenta una visión “antidemocrática” y añadió: “Zaffaroni me desilusiona, me da una profunda tristeza. Le tengo respeto más allá de las diferencias académicas, pero esto lo pone en un peor lugar, le juega en contra”. Por último propuso: “Claramente cuando alguien con su inteligencia genera este tipo de situaciones lo hace a propósito y con una finalidad político-partidaria. Debería dejar su cargo en la Corte Interamericana y dedicarse a militar en el espacio donde él decida”. El Gobierno de Cambiemos renovará el pedido ante la Organización de Estados Americanos (OEA) para que sea apartado de su cargo actual, aunque es improbable que sea atendido ya que la potestad disciplinaria respecto de los jueces corresponde a la Asamblea General de la OEA, que actúa solamente a pedido de los mismos jueces que integran el tribunal de la CIDH.

También el secretario de Derechos Humanos Claudio Avruj reclamó que Zaffaroni abandone su cargo en la CIDH: “Mi enérgico rechazo a las declaraciones de Eugenio Zaffaroni, las cuales no son más que otra muestra de su desprecio por la democracia. Como manifesté en una carta enviada a la CIDH, su presencia en ese ámbito desprestigia al sistema interamericano de derechos humanos”.

Mario Negri, presidente del interbloque de Cambiemos en Diputados, opinó que Zaffaroni “no tiene pudor” y que con sus planteos “alienta el accionar de los desestabilizadores de siempre”. “Su conducta es claramente antidemocrática. Le queda grande el cargo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, remató.

Por su parte, el diputado Pablo Tonelli utilizó el caso del policía Luis Chocobar para cuestionar las frases del jurista: “Durante el kirchnerismo gracias a personajes nefastos como el ex juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni se consideraba que el accionar policial era ilegítimo”.

Maximiliano Abad, jefe del bloque de Cambiemos en la Legislatura bonaerense, lo calificó de “abanderado de la intolerancia” y añadió: “Pasó de juez de la dictadura al abolicionismo, sin comprender que la democracia se aleja de los extremos. Esconde sus posiciones autoritarias en una superioridad intelectual que cree tener y con la que, evidentemente, se siente por encima de las decisiones que toma un país en democracia y en libertad. Pero Zaffaroni no es mejor que nadie. Cualquier ciudadano, sin importar a quien haya votado o cuáles sean sus ideas políticas, pero que apuesta todos los días a los valores de la libertad es mil veces mejor que Zaffaroni”.

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