Luego de la frustrada reunión de ayer en que las autoridades de la provincia de Buenos Aires y los docentes no llegaron a un acuerdo, lo que derivó en un paro para el miércoles 25, la la administración de María Eugenia Vidal ratificó que le descontará los días a quienes se sumen a la jornada de protesta.
El Gobierno, que contaba con la esperanza de destrabar el conflicto, ofreció en un semestre aumentos del 10% en tres cuotas: 5% retroactivo a enero, 3% más en abril y 2% en junio. Los dos anticipos a cuentas de paritarias (el que se pagó la semana pasada y el que se propuso en esta reunión) eleva en $ 3250 el salario del docente que gana menos de 15 mil y a los que ganan más de 30 mil en $8.125, señalaron fuentes oficiales.
La respuesta de los gremios fue categórica: «Con este esquema es un 8% de aumento a mayo, menos que la última vez porque ofrecían a mayo un 11%», indicó una fuente gremial a Infobae. Y reiteraron que reclaman aumentos salariales del 20% con cláusula gatillo automática en caso de que la inflación se dispare por sobre el número mencionado.
El titular de la cartera educativa, Gabriel Sánchez Zinny, sostuvo que la medida de fuerza «no es conveniente y no ayuda a la negociación». Se van a «descontar los días de paro, como se viene haciendo», remarcó.
Vale destacar que la semana pasada el gobierno bonaerense liquidó como adelanto, a cuenta de futuros acuerdos, un aumento del 5% de cada salario. El anticipo fue de $1.800 para los agentes que tienen ingresos de hasta $15.000; de $2.700 para los que ganan hasta $20.000; de $3.600 para los que perciben hasta $30.000, y de $4.500 para los que ganan más de $30.000 por mes.