Wall Street y Washington reaccionaron ante el anuncio de Mauricio Macri de establecer un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. En primer lugar, un directivo de un fondo de inversión le advirtió al jefe de Estado que «si esto no le sale bien, ya no tiene plan B para ir por la reelección» y que «está jugando su última carta».
Otro manager apuntó que recurrir al Fondo era «la parte necesaria» para completar la ofensiva para recuperar terreno perdido y tratar de ponerse «delante de la crisis». Lamentó el timing: «Ir a pedir una línea contingente no es malo. La tienen muchos países. Lo malo fue no haberlo tenido antes como un plan de contingencia», indicó.
Por otro lado, Alberto Ramos, economista jefe para mercados emergentes de Goldman Sachs, pero que además trabajó en el FMI hasta el 2002, le expresó a Infobae que no será sencillo que la Argentina obtenga una gran financiación por parte del organismo internacional: «La línea de Crédito Flexible tiene condiciones muy favorables y está diseñada para países con una situación económica sólida y con el compromiso de continuar en ese camino. Pero realmente no está claro que la Argentina encaje en esa descripción», expresó.Y continúa indicando que «si bien el Gobierno ha mostrado compromiso por implementar políticas de mercado, difícilmente se pueda argumentar que tiene fundamentos económicos sólidos».
La firma de inversiones Exotix se pronunció en la misma dirección. En un artículo publicado por la agencia Bloomberg, indica que «Argentina no califica en ninguna de las condiciones exigidas por el FMI para otorgar esa facilidad crediticia». Y enseguida continúa diciendo: «Pensamos que el Gobierno favorecerá este préstamo que otro del tipo stand-by, porque políticamente resultaría inaceptable».