Este martes será crucial en un mercado financiero en crisis tras la disparada del dólar de las últimas semanas, ya que el Banco Central enfrenta un megavencimiento de Lebac de 617 mil millones que será un test clave acerca de la confianza del mercado. Este lunes, como venía haciendo desde fines de la semana pasada, el BCRA recompró parte de las letras para bajar el monto de sus obligaciones. Anticipándose a la licitación, también se pagaron tasas de 40% por la Lebac a junio (lo que implica un 10% por debajo del máximo alcanzado la semana pasada).
La autoridad monetaria recompró este lunes 24 mil millones de las letras que debe renovar hoy a 46% y otros 2.500 millones de Lebac con vencimiento a julio. Un 60% de las Lebac que vencen este martes se encuentran en manos de bancos y entidades públicas (incluyendo a las provincias, que tienen por lo menos un 10% y se espera que renueven), por lo que Sturzenegger confía en que se renueven. Previamente, después de la primera semana de corrida, el BCRA había bajado el tope de tenencia de dólares permitida a los bancos, lo que también contrarresta la posibilidad de que las instituciones bancarias desarmen Lebac y se pasen al dólar, que ayer alcanzó su pico histórico de 25,51, un incremento de 7,5%. Algunos operadores interpretaron la jugada del Central en el mercado cambiario de ayer como un intento de llevar el dólar a ese récord precisamente para encarecer el desarme de Lebac hacia la divisa estadounidense horas antes de la licitación clave de hoy.
La estrategia del Banco Central de “esterilizar” los pesos circulantes (transformarlos en nuevos pasivos para neutralizar el efecto inflacionario de esa masa de pesos en circulación) luego de la salida del llamado cepo cambiario a través del circuito de Lebacs (hasta llegar al actual stock en circulación de 1,7 billones) ha implicado el pago en promedio de 5.500 pesos de intereses por segundo durante los dos años y medio de gestión de Cambiemos, según un informe de la Universidad de Avellaneda (Undav).
El mismo informe detalla que en 2015 el volumen total de Letras del BCRA representaba apenas 10,8 puntos respecto del PBI, que la proporción trepó a 42,3% en 2016 y a 43,3% en 2017. La proyección para fines de 2018 se estira hasta el 59,8%. Y se afirma: “La insustentabilidad sistémica se traduce en la imposibilidad de sostener un déficit de cuenta corriente de U$S 30.000 millones anuales sin superávit de dólares comerciales genuinos”. Otra característica del crecimiento insustentable de la masa de Lebacs fue el acortamiento de los vencimientos : “Ocurre que la colocación de deuda del BCRA cada vez se realiza para plazos más cortos. Mientras que en el período 2011-2015 el vencimiento promedio (ponderado por monto) de la deuda era de 209 días, en los dos últimos años y medio el promedio se redujo a 57 días”.
Ante debilidad de las fuentes genuinas para generar divisas, el crecimiento de las reservas nacionales se debía sobre todo al aumento del endeudamiento externo y al llamado Carry Trade o bicicleta financiera, inversiones muy volátiles de capitales financieros y especulativos internacionales que apostaban a aprovechar las altísimas tasas de interés ofrecidas por el BCRA para luego, ante la menor amenaza de inestabilidad, volver al dólar y fugarse.
Por último, el estudio de la Undav indica que además de las Lebacs del BCRA hay que considerar también otra deuda de corto plazo, las Letras del Tesoro o Letes, instrumento que permite dolarizar ahorros en pesos. Los vencimientos de esta herramienta durante 2018 son de unos 19 millones de dólares, lo que ya, a menos de la mitad de año, implica un crecimiento del 1,6% respecto de 2017.
Más allá de que hoy el BCRA logre sortear con relativo éxito el megavencimiento, suponiendo que las Lebacs en poder de los bancos se renueven, pateando el problema hacia el próximo vencimiento, y sólo corran al dólar los pequeños inversores (los grandes fondos ya se fueron) eso puede implicar un costo de otros 5 mil millones de dólares, lo que implicará otro duro golpe a las ya mermadas reservas del Central. Ayer se informaron 53.411 millones en reservas a lo que deben descontarse 12.482 millones en encajes de los bancos con el Central, 18.967 millones en créditos y pases y 1900 millones de dinero en caja, lo que deja apenas unos 20.062 de libre disponibilidad (que no basta para cubrir el total de los depósitos en dólares).