El ex jefe de Europa del organismo, Reza Moghadam, aseguró en una entrevista interna de Morgan Stanley, adelantó que el préstamo que el Fondo le daría a Argentina podría superar los 30 mil millones de dólares que vaticinó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, aunque aclaró que habría más exigencias de las que se esperaban.
“En muchos casos recientes, el FMI trató de proporcionar un gran tramo inicial para anclar la confianza del mercado y ayudar a construir las reservas necesarias. Un número algo mayor a los 30 mil millones de dólares sería una sorpresa positiva para los mercados y una señal muy positiva”, destacó Moghadam a Morgan Stanley para difundir a fondos de inversión que operan en mercados emergentes.
No obstante, la contracara de la generosidad del FMI sería “un mayor nivel de escrutinio con revisiones trimestrales para determinar si las políticas están en buen camino”, según consideró el actual ejecutivo de Morgan Stanley quien condujo las crisis de Grecia, Irlanda, Portugal, Chipre, Ucrania e Italia.
“Si el actual pedido de Argentina se resuelve con sensibilidad y tiene éxito, podría remediar la mala reputación que mantuvo el Fondo en la región desde el estigma de la crisis del 2001”, agregó.
Además consideró que habría “cierto margen de flexibilidad en las exigencias del organismo, siempre y cuando las reformas vayan en un sentido correcto”.
“Es probable que el FMI sólo discrepe con el ritmo, no con la dirección, de las reformas. Esta vez Argentina está pidiendo ayuda no por equivocación de políticas nacionales sino debido a un empeoramiento del entorno externo: un fortalecimiento del dólar, tasas de interés crecientes y grandes necesidades de financiamiento en dólares”, subrayó.
“Argentina mantiene niveles de deuda manejables, no tiene un tipo de cambio rígido y ha llegado al FMI lo suficientemente temprano como para mantener el acceso al mercado y evitar un colapso de la confianza. Por lo tanto, no creo que haga falta un ajuste de la magnitud del europeo”, agregó.
Además, remarcó que el principal problema es las cuentas fiscales ordenadas: “Un mayor déficit fiscal implica más financiamiento interno y externo. El financiamiento interno del Banco Central dificulta la reducción de la inflación. Mientras que el crédito externo es cada vez más caro. Por lo tanto, sí creo que Argentina necesitaría implementar un programa de ajuste fiscal más fuerte de lo que estaban planeando antes de solicitar la ayuda del FMI”.