La legisladora de Unidad Ciudadana, Victoria Montenegro, conversó con Informe Político acerca de las iniciativas con las que trabaja en la Comisión de Derechos Humanos. Una de ellas es la posibilidad de otorgarle un subsidio al reconocido internacionalmente Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para que pueda continuar con sus tareas. También, analiza las modificaciones a la Ley de Basura Cero y la chance de construir una alternativa al PRO en el futuro.
-¿En qué iniciativas estás trabajando?
-Varias. Estamos trabajando en un subsidio por parte de la Ciudad de Buenos Aires al Equipo de Antropología Forense, que nace a pedido de las Abuelas de Plaza de Mayo para identificar a los desaparecidos y a partir de ahí buscar a los hijos y nietos. Además del trabajo que hace el equipo en esta búsqueda de Verdad, Memoria y Justicia, de identificar a los desaparecidos, el EAAF actualmente trabaja en la identificación de los soldados de Malvinas y desde hace un tiempo sumó a su trabajo la identificación de mujeres víctimas de femicidios. Es un trabajo enorme, un ejemplo, que es reconocido incluso a nivel mundial. Es un orgullo para todos los argentinos y para los que entendemos que hay que poner luz sobre tanta oscuridad. Así que el proyecto es este, otorgar un subsidio de la Ciudad para que puedan financiarse. El EAAF guarda restos de personas desaparecidas que aún no se puedan identificar y aunque no me creas ellos no pudieron sostener más el alquiler que tenían sobre la avenida Rivadavia. Y están en un espacio que tiene Abuelas, cedido, prestado. La situación económica que atraviesan es la de todos, por eso nos parece que esta Ciudad, inmensamente rica, le tiene que hacer este reconocimiento al EAAF con el subsidio.
-¿Cómo puede avanzar esta iniciativa?
-Esta iniciativa se está trabajando en la Comisión de Derechos Humanos. Adhieren Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo, Hijos, familiares, diputados de la oposición y estamos hablando con diputados de la oposición y del oficialismo para que nos ayuden. No es un capricho, es una deuda que tenemos como ciudadanos de Buenos Aires de poner en valor y reconocer el trabajo que se hace.
-¿Por qué este proyecto no tiene tal vez el rebote necesario en los medios?
-Uno ve los medios todos los días y tantas cosas tendrían que tener rebote… Esta es una, que tiene que ver con lo política de DDHH y que tiene que ver con el presente. Hace muy poquito identificaron a uno de los maestros, a un docente que estaba como NN en Malvinas por ejemplo. Creo de todas maneras que hay enormes profesionales, trabajadores, que tratan de poner verdad y luz y otros que no, que blindan a un Gobierno que en su accionar es muy injusto con el pueblo, que está causando daño a los argentinos. Así que apelamos a periodistas que tienen sensibilidad y que entiendan que es importante difundir esto, para que la gente se entere. Porque son tantos los golpes que recibimos todos los días que a veces muchísimas noticias no trasciende por eso agradezco esta posibilidad.
-¿En qué otros proyectos estás trabajando?
-Estamos trabajando en materia de DDHH en el reconocimiento al trabajo que llevan a cabo los organismos. Tenemos varios problemas en la Ciudad en la temática de derechos humanos. Principalmente, con el vaciamiento en los espacios para la memoria, con lo difícil que se le hace a los trabajadores sostenerlos. Te pongo un ejemplo: el casino de la ex ESMA es un sitio de memoria, funciona muy bien. Más del 30% de los visitantes son de escuelas privadas, porque los chicos de las escuelas públicas no tienen en su cooperadora la chance de costear el transporte. Entonces vos tenés un enorme trabajo que hacen los docentes con programas, no solo con el 24 de marzo, sino también con La Noche de los Lapices, el día de Abuelas, el día del Derecho a la Identidad. Es un trabajo enorme que a veces no puede tener un cierre porque los chicos no cuentan con el micro para ir a los espacios para la memoria. Algunos espacios para la memoria no pueden imprimir material para los visitantes. La situación es muy difícil y nosotros desde la Comisión hacemos pedidos de informes, tratamos de buscar el mecanismo para que tengan una respuesta. Después estamos trabajando desde la Comisión en algo que recrudeció en los últimos tiempos con mucha fuerza, que es la violencia institucional. Una violencia institucional que se da principalmente con los chicos de los barrios, el gatillo fácil. Lo que vimos en el último tiempo es, desde la unidad que existe entre el Gobierno nacional, de la Ciudad y Provincia mediante las fuerzas federales y de la Ciudad, es la persecución a los estudiantes, esto de ingresar a las escuelas secundarias, seguir a los chicos y hacer tarea de inteligencia. En algunos casos intervienen directamente sobre menores. Te pongo un ejemplo: la ministro de Seguridad decidió trabajar contra el narcomenudeo. La interpretación de la Prefectura fue detener a todos aquellos que pudieran tener un porro. ¿Qué hizo la Prefectura en zona sur? Va al Lola Mora, una escuela de arte, porque entendió que todos esos chicos con peinados raros, tenían porros. Así que ese ataque contra el narcomenudeo fue una semana entera con algunas situaciones de violencia con profesores, rectores y hacia los chicos menores que salían a comprarse su almuerzo a la vuelta de la escuela. Cuando uno se pone a analizar esta situación, compleja porque es el Estado nacional en la Ciudad, y sin el control político, se va generando estas situaciones que tienen que ver con la violación a los derechos humanos. Es un enorme retroceso para nosotros. También vimos represiones a los trabajadores en marchas, como la semana en la que detuvieron a los metrodelegados. Con policías de cívil y con un problema: tenemos Gendarmería, Prefectura, PSA, Policía de la Ciudad y la inseguridad no bajó, al contrario, aumentó. Tenemos más detenidos en las comisarías. Hay un problema que es de fondo que vemos en la Ciudad y nos preocupa. Desde la Comisión de DDHH trabajamos en pedidos de informe, en acompañar en algunos casos, en abordarlos, en visibilizarlos, en convocar a las reuniones de comisión a los afectados para que hablen con diputados del oficialismo y escuchen lo que está pasando.
-¿Conseguís eco en diputados del oficialismo?
-Mirá, la verdad es que hay diputados que son accesibles, correctos, y es fácil tener acuerdos en temas de derechos humanos, el trabajo de Abuelas, por ejemplo. En otros temas se nos hace muy difícil porque los debes ver en las sesiones. Ellos tienen una mayoría que imponen, esa mayoría está en las comisiones y es complejo pedir informes.
-Con respecto a la modificación de la ley de basura cero ¿Qué análisis haces de lo que pasó?
-Es muy preocupante lo que pasó. Primero, porque la Ciudad había logrado una ley muy buena. Desde el momento en que sancionamos la ley el Gobierno parece que trabajó adrede para boicotear la propia ley que había sancionado. Esta modificación que habilita a la incineración de basura, algo que estaba prohibido, esconde un enorme negocio, claramente. Fue un bochorno el tratamiento de la ley. Tuvimos solo dos reuniones. La primera no concluyó porque los funcionarios se tuvieron que ir porque fueron interpelados por todos los trabajadores, los reciclados urbanos y organizaciones ambientalistas. En la segunda fue para que firmemos, sin haber podido tenido un diálogo profundo. Todos los expositores que estuvieron en la primera reunión tuvieron una posición en contra, argumentando sobre el impacto ambiental. Nosotros planteamos que teníamos una ley que nos costaba muchísimo dinero y fracasa porque fracasan las metas. En lugar de modificar a los funcionarios que hicieron fracasar la ley cambiamos las metas. No existe eso. Llegado el momento de alcanzar las metas, ahí uno puede pensar como replantear las cosas, qué pasó con el reciclado. Al Gobierno el reciclado no le resultó un negocio, lo dijo el jefe de Gobierno: la única manera de terminar con los cartoneros es terminar con el cartón. Lo que no es un gran negocio no les importa. Y lo que es peor: queremos desde la Legislatura discutir y los legisladores del oficialismo no discuten, no proponen proyectos. Solo acompañan, defienden y votan lo que manda el jefe de Gobierno. Es muy difícil, hay muchos proyectos de ley que no se pueden discutir. Solo beneplácitos y algún pedido de informes, muy lavado, que quede bonito pero que no responda nada. Ese es el problema que hoy tiene la Legislatura. Encima, con los cambios en la ley de Basura Cero, volvemos a la incineración en la Comuna 8, retrocedimos 40 años.
-¿Qué va a pasar con los trabajadores, con los recicladores urbanos?
-No está claro lo que va a pasar. Supuestamente, según prometieron, y esto te lo comento como me lo han comentado muchos legisladores del oficialismo, va a estar buenísimo, como también va a estar buenísimo el traslado de la cárcel de Devoto. Ahora ¿que garantía tenemos? Ninguna. Y menos después de los dichos del jefe de Gobierno.
-¿Los fondos de las plantas qué van a tratar los residuos están garantizados?
-No sabemos nada. El enojo nuestro tiene que ver con esto. Porque, a ver, la ley fracasa ¿Y los responsables del fracaso? Se felicitan y empiezan de vuelta como si nada hubiera pasado. Los porteños pusimos tanta plata en la ley de Basura Cero… pero fue una decisión política que existió para que la normativa fracase. Apuntando muchas veces a la responsabilidad de vecinos mientras que a las grandes empresas no se las toca. Porque las empresas son las grandes generadoras de basura, no el vecino de la Ciudad. Ahora yo pregunto ¿Cómo sé que esta ley no va a fracasar? ¿Qué sabemos de las empresas, del lugar en donde van a estar las plantas de incineración? Probablemente estén en Lugano, que es zona roja.
-Uno de los argumentos del oficialismo fue que en Europa se utilizan y sin daño ambiental.
-Claro, pero esa idea de copiar todo lo que sucede en otros países… pensamos en la educación de Finlandia y entonces copiamos. Pero nosotros tenemos identidad, un camino propio. Esta idea de poder importar todo tiene que ver con enormes negocios, siempre. Todo lo que es un gran negocio se impone. Sino fuera por el enorme blindaje que tiene este Gobierno, que viene de la época de Macri, sería escandaloso. Uno ve los acuerdos, la forma que hacen modificaciones, lo que hacen con los terrenos públicos, esa obsesión por edificar de forma constante… ¿alguien piensa en las salitas, en las calles, en las escuelas? No urbanizan los barrios, solo lo que se ve. Yo te invito a que veas lo que pasa en la villa 20, en la 1-11-14, en la 21-24. No entendiendo que hay cuestiones que son de fondo. En la 31 despidieron a todas las trabajadoras sociales que acompañaron la urbanización. Y vuelvo al tema seguridad: Hace quince días los policías de la Ciudad salieron como perros, revolearon a una criatura de cinco años, la pudieron haber matado. Cuando los vecinos se quejaron, un chico recibió un balazo en el pecho y amenazaron a todos los vecinos. Después, nos les alcanzó: salieron a hacer razzia y detuvieron a chicos que salieron de la escuela ¿Esa es la respuesta que tiene el jefe de Gobierno ante cada conflicto social? Si ves la televisión y el kilo de pan se va a ir a cien pesos, si van a desalojar a las personas que no pueden pagar el alquiler ¿Cómo va a terminar todo esto? Por eso la idea es que el Ejército intervenga nuevamente en la seguridad interior para que la Gendarmeria controle el conflicto social. Es una locura. El conflicto social se controla con políticas publicas, con políticas sociales, de inclusión, con gente que pueda estudiar y tener un proyecto de vida. El daño del macrismo a la sociedad es enorme. Somos la ciudad más rica de la Argentina y no para de crecer la tuberculosis ¿Cómo se entiende? Una enfermedad que se asocia a la pobreza.
-En este contexto ¿Cómo se construye una alternativa al PRO?
-Trabajando mucho, en cada uno de nuestros puestos, acá en la Legislatura, discutiendo y estando con la gente y comunicando. Estoy segura que los porteños no somos insensibles a lo que pasa. Yo no creo que al porteño no le duela que los chicos pasen hambre, yo creo que simplemente no lo saben y no pueden ver lo que se esconde detrás de la fachada de este gobierno. Así que hay que trabajar y estar juntos, para que esto se termine en los tiempos que fija la democracia.
-¿Por qué cuesta tanto conformar una fuerza progresista, por así decirlo, que derrote al oficialismo?
-Creo que más allá de las identidades y pertenencias estamos trabajando para eso. Nunca es fácil, todos venimos de distintos sectores, tenemos diferentes posturas en muchos casos pero con todo esto que te conté, que tiene que ver retrocesos en materia de derechos, con la situación de trabajadores, jubilados, los chicos, y ante una realidad que es cada vez más terrible, siempre apostamos a poder construir una unidad que nos permita ganar la ciudad y poder gobernar. La ciudad se merece ser justa. Me parece que no podemos vivir en una ciudad tan injusta y desigual, que siga concentrando riqueza en manos de unos pocos y cercenando derechos a muchos. Trabajamos todos los días para tener una unidad que nos permita proponerle al porteño una alternativa.