La calificadora Fitch, a contramano del optimismo oficialista, redujo a 1,3%, desde 2,6%, la perspectiva de crecimiento para 2018 de la economía Argentina. A su vez, Fitch recalcó que el país se encuentra dentro de un patrón expansión débil y volátil.
A su vez, en el marco del acuerdo del Gobierno de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI), consideró que el mismo «mitiga riesgos de financiamiento soberano».
EL cual considera que se realizó luego de la “erosión de la confianza del mercado”, lo que apoya la calificación «B» para el país.