El ex titular del Banco Nación Carlos Melconian sostuvo que el diagnóstico económico y las herramientas aplicadas por el gobierno para enfrentar los desafíos económicos del país fueron equivocados y afirmó que a la corrida cambiaria de los últimos meses no la gatilló un evento internacional.
Aunque abandonó la función pública hace más de un año, las definiciones políticas de Melconian siempre generan repercusiones. Durante la noche del miércoles fue entrevistado por Luis Novaresio en A24 y afirmó que el problema del manejo económico del Gobierno tuvo que ver con que “el diagnóstico fue equivocado y las herramientas utilizadas a partir del diagnóstico también”. Y añadió: “Ha sido definido como que con determinado gradualismo se venía solucionando el problema a una dinámica que los mercados no terminaban de aceptar. Yo discrepo. Había un mal diagnóstico, una política fiscal y una política monetaria que ya no digo si eran correctas o incorrectas, eran asimétricas, con una inflación imposible para ese déficit fiscal”.
El economista también sostuvo que “se sobreestimó la capacidad de solucionar las cosas, la figura del Presidente, la lluvia de dólares, el segundo semestre y la capacidad de obtener una inflación baja”. Puntualmente, también centró sus críticas en la estrategia de control de la inflación a través del crecimiento desmesurado del volumen de Lebac: “Las Lebac eran un instrumento nefasto que yo denominé velociraptors, que el día que se despierten estamos fritos”.
El ex titular del Banco Nación recordó que festejó la salida exitosa del “cepo cambiario” pero reconoció que el problema no era ese sino que “Argentina sigue siendo un país de alto ahorro en dólares, de un alto gasto en turismo y con un problema muy grave en la exportación”. En ese sentido, también reconoció que el problema principal del país es el inflacionario: “Yo como presidente del Banco Nación rechacé tener un crédito hipotecario atado a la inflación. Si bien tenían un gancho importante, desde el primer momento a todo el mundo al cual le pude decir se lo dije. Este es un país que primero tiene que derrotar la inflación”.
En cuanto a la corrida cambiaria, opinó: “La pelea con el dólar es una pelea que la podés más o menos ir sobrellevando. Este es el Plan B, el Plan A era el original y fracasó”. Y añadió: “Si bien la corrida cambiaria no la gatilló un evento internacional, una vez que te metiste el ‘cómo anda el mundo’, ayuda. Y hay un mundo tranquilo que va a ayudar. A partir de que se empieza a generar el fenómeno en la Argentina se puso más complejo el mundo. La tasa de nterés en el mundo tenía muchísimo tiempo de anticipación”.
En otro tramo de la entrevista, Melconian consideró que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional “impone una gran dosis de realismo” y reconoció estar preocupado por las perspectivas ya que “el camino que queda no es solo arduo para el oficialismo. Hay un ciclo histórico de cuatro años ya. Siempre imaginé estos años como una transición para arriba, y termina siendo complicada”. Respecto de las exigencias del FMI explicó: “El Fondo tiene menú hospitalario tradicionalmente. El Fondo es pechuguita con puré de calabaza. Es un baño de realidad. Si yo te pongo la plata, tiene que caminar para allá, no es para que vayan a la alcantarilla. El Fondo no es un instituto dedicado al desarrollo y al crecimiento. Es un reencauzador de los desvíos contra plata. Eso es. Se te desacomodaron las variables, vos poné y orientá. ¿De ahí se deriva crecimiento y desarrollo? Rotundamente no. Pero yo no te dije que va a haber lechón al horno, te dije pechuguita con calabaza. Después, si salís de esto, el lechón al horno es un tema tuyo”. “El acuerdo con el Fondo habrá sido exitoso si restablece la confianza de Argentina con el mundo, que frente al cierre de los mercados la perdiste”, agregó. Y concluyó: “Ojalá no haga falta compota de manzana”.
Antes de terminar, dedicó unos párrafos a la situación política nacional y a la crisis interna del oficialismo. “Hace unos meses hablabas con cualquier opositor y era casi como una cosa natural que a Macri en 2023 lo sucediera uno de ellos. Hoy se les abre una posibilidad a partir de la mala performance económica”, manifestó. En cuanto a las internas de Gobierno, definió: “Se popularizaron las diferencias en el Gobierno. Podés encontrar una cantidad fenomenal. Es una anomalía. Es algo que hay que corregir. Lo que no puede tener un Gobierno son todólogos. Cada uno tiene que tener una función determinada. En el área económica se interpretó que tener una persona con una función determinada era un superministro, entonces van apareciendo todas esas cosas que siempre los mercados quieren ver. Pero cuando tenés diferencias verbales, quieren ver más que antes para ver quién tiene razón”.
Específicamente respecto de Marcos Peña sostuvo que “no sabe de economía, pero tampoco me ha dicho nunca que sabe”. “Es un jefe de Gabinete distinto a los que pensaron Menem o Alfonsín”, consideró. Y concluyó: “Los ministros y secretarios son siempre secretarios del Presidente. Y el Presidente actúa, ordena, acierta y se equivoca. Son como los cambios de jugadores, en un momento te sacan y te dicen que no cumpliste”.
Para terminar, el ex titular del Banco Nación reconoció sus ambiciones de volver a la función pública como ministro: “Más que aceptar ser ministro de Economía, tengo la vocación de serlo. Es una colaboración con la vocación para con el país”.