José López, ex secretario de Obra Pública del gobierno kirchnerista, declaró sobre el origen de los bolsos que arrojó a un convento de General Rodríguez en el año 2016. Su palabra se produjo en el juicio donde se lo acusa de enriquecimiento ilícito.
«Voy a declarar porque quiero que se demuestre que no me enriquecí ilícitamente en la función pública, ni yo, ni mi esposa, ni ninguno de los miembros de mi familia. Poseo las mismas propiedades que cuando inicié», expresó el denunciado en el Tribunal Oral Federal 1 (TOF 1) durante su indagatoria.
Acto seguido, agregó: «El dinero de los bolsos no era mío, era de personas de la política, en la emergencia tomé el arma porque temía que en el traslado me pasara algo». «Me usaron como chivo expiatorio, como una maniobra distractiva para poner la atención pública en otro lugar», agregó.
También apuntó que «fui obligado por unas personas a realizar diligencias, una de ellas era que yo debía trasladar los bolsos al convento que yo conocía y al que tenía entrada entendiendo que a a partir de allí se los iba a ir retirando para darles otro destino».
En varios pasajes de su alocución, comentó que existieron «presiones» y de «temor por la integridad física y de seguridad de su familia y de la propia vida», y buscó mostrarse cauto. «A las monjas del convento no había que darles detalles ni precisiones» y contó que esa madrugada de junio de 2016, al lugar no llegó solo, «me escoltaron tres personas, una en una moto y dos en dos autos. No eran simples acompañantes, son las personas que me entregaron el dinero que debía trasladar y me siguieron a modo de control».
José López insistió en que «ese dinero no me pertenecía. Me expusieron a mí para no quedar expuestos ellos». En este tramo de su declaración, dejó en claro que corría riesgo su familia y él mismo. «Podía llegar a comprometer la vida, la seguridad física de mi familia y la mía propia».