Enojo de bodegueros y productores de vinos, porque el Gobierno «cambia las reglas del juego»

Asociaciones de bodegueros y productores de vino manifestaron su preocupación y rechazo ante la decisión del Gobierno de reducir en un 66% los reintegros por exportaciones, en el marco de una serie de medidas destinadas a profundizar el “ahorro fiscal”.

Luego de que el Gobierno nacional anunciara una serie de medidas económicas destinadas a incrementar el ahorro fiscal exigido por el Fondo Monetario Internacional, que incluyeron el freno a la reducción de las retenciones a la exportación de derivados de soja, la eliminación del Fondo Federal Solidario o “fondo sojero” y la reducción de un 66% de los reintegros a las exportaciones, desde la industria vitivinícola se alzaron fuertes voces de protesta, denunciando que esta última medida implica pérdidas por más de 50 millones de dólares para el sector.

El reintegro a las exportaciones, vigente desde 1991, se justifica por la cantidad de impuestos indirectos que se acumulan en el proceso de producción que luego no tienen una devolución al concretarse la venta del producto al exterior. Se trata de un estímulo para los productores que compensa el pago de tributos pagados en las distintas etapas productivas, tanto nacionales (Débitos y Créditos bancarios, derechos de importación y tasa estadística) como provinciales (Ingresos Brutos y Sellos) o municipales (tasa de seguridad e higiene).

Hasta antes de las nuevas medidas, el sector vitivinícola se beneficiaba con reintegros de 3,5% para la uva fresca, de 3% para las pasas de uva, 6% para los jugos concentrados, los vinos espumosos y los vinos en recipientes de hasta 5 litros, mientras que el resto de las presentaciones de vino recibían un reintegro de 5,5%.

Desde el Observatorio Vitivinícola Argentino calcularon que el total de los tributos acumulados en el vino argentino exportado, incluyendo los pagos impositivos que resultan como consecuencia de las retribuciones a los factores que realiza la cadena, representan un porcentaje mayor a los reintegros reconocidos hasta el momento. En el caso del vino fraccionado, que recibía 6% de reintegro sobre el valor FOB, se calculó un componente impositivo de 8% promedio, mientras que en el vino a granel puede llegar hasta un 10,5%.

En base a estos cálculos, el sector vitivinícola venía reclamando un aumento de los reintegros. Pero las recientes medidas oficiales decidieron seguir el camino opuesto y recortar estas compensaciones en un 66% por considerarlas como un “subsidio” (eliminación que presuntamente sería compensada por un tipo de cambio más favorable para los exportadores) ante lo que las asociaciones de bodegas y de productores manifestaron un profundo malestar.

Desde Bodegas de Argentina emitieron un comunicado en el que manifiestan su “total discrepancia” con la decisión: “La entidad, que nuclea más de 230 bodegas que hacen al 90% de la exportación de vino fraccionado, considera que este cambio en las reglas impositivas resultaría injusto: los reintegros no son un subsidio al sector sino que son la devolución equitativa de impuestos indirectos sobre productos que se exportan”.

Luego aclaran que, más allá de la “mejora temporaria” que generó la variación del tipo de cambio, la decisión “reduciría la competitividad de los vinos argentinos en el mundo, ya que los otros grandes países exportadores como Chile, Australia, Francia, España, Nueva Zelanda e Italia, subsidian la promoción internacional con recursos públicos”. Y añaden: “Para nuestras bodegas, los reintegros son una de las pocas herramientas con las que se cuenta para competir. Solo considerando los recursos públicos para la promoción internacional de sus vinos, las bodegas argentinas perciben un dólar cada 220 litros exportados, mientras que en Chile es un dólar cada 49 litros, en España un dólar cada 40 litros, en Francia un dólar cada 30 litros, en Australia un dólar cada 22 litros, y en Italia un dólar cada 20 litros”.

Bodegas de Argentina luego denuncia: “Por otro lado, nuestro país carece de tratados de libre comercio con los principales mercados, lo cual encarece nuestros vinos frente al de países como Chile y Australia. Por carecer justamente de estos acuerdos, un vino argentino llega un 18% más caro que uno chileno a las góndolas del gigante asiático. Ese porcentaje es muy relevante considerando que el 70% del vino que se toma en el mundo vale menos de 6.5 dólares en góndola. El país transandino ha logrado así en 20 años incrementar sus exportaciones de vino a China de dos a 322 millones de dólares por año. Argentina con mucho esfuerzo no supera los 20 millones”.

Desde la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (ACOVI) sostuvieron que las medidas anunciadas “generan incertidumbre en las economías regionales y en la vitivinicultura en particular”. “La decisión no trae previsibilidad ni tranquilidad porque ha sido inconsulta y de alguna manera cambia las reglas del juego”, remarcaron.

El sector cooperativista manifestó su preocupación más general por una situación económica de alta inflación, aumento del dólar, de los combustibles y la energía, además de las dificultades para acceder a financiamiento. En ese contexto, la reducción de reintegros “es totalmente opuesta a lo solicitado en reiteradas oportunidades: aumentar los reintegros frente a un mercado interno cada vez más deprimido”. Luego afirman que esta decisión implicará “pérdidas aproximadas por 55 millones de dólares” para el sector vitivinícola.

 

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