Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Chrysler Argentina, se manifestó esperanzado por una posible reelección de Cambiemos, defendió las medidas económicas del oficialismo y anticipó una recuperación económica para el próximo año. “Estamos por primera vez ante un intento serio de cambiar al país”, aseguró. De todos modos, reconoció que fue un error prometer una inmediata “lluvia de inversiones” porque todavía “faltan tres o cuatro años” para que los inversores extranjeros confíen en un verdadero reordenamiento nacional. Si vuelve el kirchnerismo al poder “sería otro período de decadencia”, vaticina.
Durante la extensa entrevista, realizada por los periodistas Horacio Alonso y Jorge Velázquez y publicada en Ámbito Financiero, el empresario se manifestó optimista sobre las perspectivas económicas del país: “Creo que vamos hacia un ordenamiento. El hecho de haber frenado el «carry trade», la tendencia de que esté bajando la tasa de interés y que el dólar vuelva a $36,5 y no esté pegando contra $35,6, está bien. Yo hubiese puesto, desde el comienzo, la banda entre $36 y $42 y hoy estaría entre $37 y $43 pero hay una pasión por el dólar atrasado”.
Rattazzi consideró que este año se intentó “gradualmente” corregir el precio del dólar “pero el mercado dijo un día que con esa gradualidad no llegamos más y dio un golpe”. Y añadió: “Estábamos viviendo por encima de nuestras posibilidades. Ya está. Hay que reconocer lo que pasó y apuntar a un dólar de $40”.
Luego del aumento del dólar destacó el repunte del turismo interno y la baja de un 35% de los viajes de placer al exterior, aunque reconoció que todavía no han mejorado substancialmente las exportaciones, lo que opinó que sucede porque “la pyme argentina no le tiene confianza a la exportación”. En cuanto a la restauración de las retenciones a la exportación definida por el Gobierno, el presidente de Fiat recordó que si bien había sido uno de los opositores históricos a este tipo de medidas, esta vez las justificó ya que “era una emergencia, porque el mercado no estaba más creyendo en el gradualismo”.
El empresario destacó sus recientes encuentros con funcionarios del Gobierno como el ministro de Economía Nicolás Dujovne, de quien reivindicó su “firmeza” respecto de la reforma impositiva, particularmente en lo que hace a Ingresos Brutos, que “es uno de los peores impuestos que puede haber”. Y añadió: “Hay que empezar a tener una visión de un país normal y serio. Si se dice en un blanqueo que después bienes personales van a bajar de 0,50 a 0,25 y, una vez que la gente trajo la plata se lo aumentan…Puede ser que le salga bien esa vez pero están reduciendo las futuras inversiones. La gente afuera dice que la Argentina no es creíble. Promete una cosa, viene una tonelada de plata del blanqueo y después se ríen y dicen que lo que prometieron era un chiste”.
En cuanto a las perspectivas hacia el crucial año electoral 2010, manifestó: “Creo que va a ganar de vuelta Cambiemos porque del otro lado no hay una propuesta que le guste a la gente. En el interior lo que están haciendo son cosas muy importantes. Están haciendo obras buenas a precios competitivos. Están cambiando el país. Se ve una apertura. Por eso no luché contra las retenciones generalizadas y eso que fui uno de los que más luchó para que las sacaran cuando llegó Macri”. En cambio, opinó que si llegara a ganar una alianza opositora con liderazgo del kirchnerismo “sería otro período de decadencia”: “Son más de ochenta años de decadencia argentina. Sería otro período de decadencia. No nos sorprendería. No es sólo el kirchnerismo. Desde entonces se empezó a hacer todo mal. No hay ejemplo en el mundo de un país que haya sido muy rico, como la Argentina de comienzos del siglo pasado, y que haya caído a la mediocridad total. Estamos ante la primera vez de u intento serio de cambiar el país”.
Luego reiteró su optimismo respecto de la recuperación económica del país: “Hay mucho potencial para el futuro. Vaca Muerta es un yacimiento espectacular que va a darle a la economía argentina un impulso enorme, el campo sin sequía va a ser otra cosa diferente a lo que fue el año pasado. No vamos a ver un crecimiento espectacular, porque todavía faltan las grandes inversiones, pero vamos a ver un país que crece un poco. Estamos avanzando. Por eso creo que va a renovar Cambiemos. Esta es mi sensación. Si no renuevan será la Argentina que ya sabemos”.
Y agregó: “Yo creo que ahora le mercado le cree bastante al gobierno. El punto es que al tirar glifosato que es la tasa de 71% durante tres o cuatro meses eso mata la economía real. Hay preocupación, la gente del FMI está preocupada. Ahora hay dos informaciones clave: que la inflación está en serio bajando con violencia, para enero y febrero. Es la mejor noticia porque a la gente de menores recursos la inflación la mata. Y la segunda información es que han comenzado a bajar la tasa de interés. Si el gobierno no le tuviera tanto pánico al dólar podría tener la tasa de interés en un nivel más lógico. Si para enero baja la inflación y la tasa de interés podremos ver un marzo mucho más interesante. Igual, esto no implica que el país esté arreglado, harán falta 10 años para que se arregle el país”. En cuanto a la llegada de posibles inversiones extranjeras que puedan generar empleo, consideró que “harán falta tres o cuatro años por lo menos. Se tiene que ver primero un país que crece, se estabiliza y cree en lo que hace”.
En ese sentido, entre los temas pendientes, destacó la cuestión de la reforma laboral: “Estamos en el camino correcto, pero en la parte laboral hicimos casi nada. En eso Brasil avanzó mucho. El Gobierno quiere hacer la reforma laboral. Veremos si llega un momento en que se pueda hacer. El obrero, en México, de lo que le cuesta a la compañía, le va el 85% al bolsillo. En nuestro sector, le va 46%. El resto desaparece en contribuciones, aportes y demás. Hay cosas para hacer”.
En cuanto a la situación regional, particularmente después del triunfo de Jair Bolsonaro en Brasil y sus amenazas de modificar las reglas de juego del Mercosur, el empresario consideró que sería positivo que el nuevo gobierno brasileño “bajara los aranceles”: “Es un país con los máximos aranceles. Nosotros también. Pero tendríamos que ser nosotros, que no tenemos la ventaja de una gran mercado interno que permita una economía de escala, los que impulsemos bajar los aranceles pero, si Brasil los baja, es muy bueno porque nos va a arrastrar a nosotros también. Hace 20 años que vengo proponiendo hacer lo mismo. Las fábricas locales no van a cerrar, van a tener que integrarse al mundo y ser mucho más sólidas”.