La producción porcina argentina empieza a cerrar un año en caída a raíz de varios problemas, entre ellos la apertura de importaciones, el incremento de costos productivos y presión impositiva.
Desde el sector señalan que en lo que respecta al comercio exterior, el presidente Mauricio Macri pondera fortalecer la relación con los frigoríficos exportadores bovinos y deja afuera a los productores porcinos.
Mientras tanto las importaciones de carne porcina no cesaron su flujo y de acuerdo a las estadísticas de la Asociación Argentina de Productores Porcinos y tomando como base los períodos enero/octubre de 2017 y 2018, las importaciones aumentaron un 15,6 por ciento este año, lo que deja en riesgo económico al sector.
Los productores argentinos reclaman al gobierno nacional un plan integral para el sector, similar al que el gobierno impulsa en bovinos.