Ante la necesidad de bajar la presión sobre dólar, el gobierno de Macrí y el de Cristina Fernández de Kirchner, adoptaron distintas estrategias. La gestión de Alejandro Vanoli al frente del BCRA utilizó la venta de dólares futuro para atrapar inversores y que no se volcaran a comprar dólares en el presente, generando presión cambiaria. Por el contrario, el sucesor de Vanoli, Federico Sturzenneger, buscó el mismo efecto, absorber los pesos para evitar que empujen la suba del dólar, pero con otro mecanismo monetario, seducir inversores con altísimas tasas en la licitación de Letras del Banco Central (Lebac).
El 36% anual que paga el BCRA, generará para la institución una perdida, por los intereses a pagar, cercana a los 160.000 millones de pesos en los últimos tres meses, casi el triple de lo que implicó la venta de los dólares futuro, causa por la que el Juez Claudio Bonadio citó a la ex presidente, el ex ministro Axel Kicillof y a Vanoli.
Esta semana, Sturzenegger decidió aumentar la tasa a corto plazo, alcanzado el 38% anual, más de 10 puntos por encima de lo que pagan los bancos privados a los ahorristas, por lo cual, cualquier entidad privada coloca en Lebac la plata de sus clientes, y ya gana cerca de un 10% de interés, en una increíble bicicleta financiera.
Además, al pagar altas tasas a corto plazo, el Banco Central también tiene que absorber los mismos intereses que genera, por lo que por cada $1000 que licita, debe estirilizar $1035 apenas un mes después, o $1070 si es a 70 días, lo que hace cada vez más costoso mantener su política monetaria para planchar el dólar.
Desde que Sturzenegger preside el Central, el stock de Lebac creció más de 50%, al pasar de $300.000 millones a $458.176 millones, hasta el 7 de abril. Los LEBAC, son títulos de corto, mediano y largo plazo que licita la autoridad monetaria (BCRA) los martes de cada semana.