Pese a la «licencia» de Zbar, el pedido de AMIA fue por unanimidad y sigue vigente

El presidente de la AMIA, Agustín Zbar, presentó un pedido de licencia por tiempo indeterminado, en el marco de las fuertes presiones recibidas luego de haber firmado el comunicado en el que la entidad le pedía a la DAIA que desistiera de la querella contra la ex presidenta Cristina Kirchner por el memorándum de entendimiento con Irán.

Zbar, que en medio del escándalo desatado por la declaración decidió viajar a Israel, además de su pedido de licencia envió desde allí un texto en el que plantea una retractación y trata de justificar su pedido previo. En el mismo, retrocede en los dichos previos sobre lo “endeble” de la acusación penal contra la ex presidenta y ratifica su convicción sobre las responsabilidades de Irán y de Hezbollá en el atentado contra la mutual judía. En declaraciones posteriores incluso sostuvo: “No me animo a decir que el memorándum era un pacto de impunidad con Irán”.

Además del pronunciamiento público que convocó a numerosos escritores, actores y periodistas en repudio del planteo original de la AMIA, trascendió que también existieron fuertes presiones del Gobierno nacional sobre Zbar. Además de los dichos del diputado PRO Waldo Wolf (quien consideró que el planteo de Zbar daba “asco”), se sabe que hubo una decidida intervención en el tema de Guillermo Yanco, esposo de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y uno de los nexos del Gobierno con las instituciones judías, quien directamente le habría pedido a Zbar una renuncia completa en vez de la licencia que presentó.

Para Cambiemos “da asco” la decisión de AMIA de renunciar a la querella contra Cristina

Si el planteo de Zbar hacia la DAIA se hubiera llevado hasta el final hubiera implicado desactivar la denuncia de Alberto Nisman contra la ex presidenta, ya que la misma fue reabierta a instancias de la querella y  sin su apoyo se hubiera cerrado antes de comenzar con el juicio.

Las especulaciones sobre los motivos del pedido de Zbar que desencadenó el escándalo son múltiples. Aunque el argumento principal fue el de tratar de evitar que la comunidad judía quede presa de la “grieta” en un año de fuerte debate político electoral, se analiza cuándo pudo jugar en su decisión el hecho de su fuerte vínculo con el actual presidente de la Corte Suprema Carlos Rosenkrantz, de quien fue socio, y el análisis sobre un posible desenlance negativo del juicio.

Por otro lado, en los últimos días se sucedieron diversos hechos que debilitaron claramente los argumentos a favor de la investigación planteada por el fiscal Alberto Nisman, desde la difusión de sus comunicaciones de WhatsApp hasta el documento presentado por el ex senador Mario Cimadevilla denunciando al Gobierno nacional por continuar con el encubrimiento en la investigación sobre el atentado a la AMIA.

En su carta de renuncia, Zbar vuelve a ratificar su preocupación por el lugar en el que puede quedar la comunidad judía en la “contienda política” nacional: “Entendí erróneamente que era mejor para preservar a la comunidad de una contienda política de orden nacional que esa causa en etapa de juicio oral prosiguiera sin la participación de la comunidad como querellante. Por eso impulsamos ese pedido a la DAIA. Muy lejos de mis intenciones estuvo lavar la responsabilidad de los asesinos y todos sus cómplices. Sólo perseguía enfatizar que en el futuro fuera el propio Estado quien persiga las condenas. Lamento inmensamente que este pedido haya traído más dolor enojo y divisiones”.

“Asumo absolutamente la responsabilidad del error cometido, pido nuevamente disculpas e informo que, al mismo tiempo, he solicitado de manera indeclinable una licencia por tiempo indefinido en mi rol como presidente de la AMIA, para que mis compañeros de Comisión Directiva puedan continuar trabajando con total libertad y no entorpecer el accionar cotidiano de la institución”, concluyó.

Pero la salida de Zbar no retrotrae el pedido de AMIA de desistir de la querella ya que la carta fue aprobada por unanimidad por la comisión directiva de la entidad. Más allá de la inmediata reacción crítica, DAIA anticipó que convocará a sus 120 entidades adheridas a debatir el asunto en mayo, ya que la posición que le costó el cargo a Zbar podría estar generalizada.

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