El presidente Mauricio Macri se reunió con la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, recién llegada de sus vacaciones en Playa del Carmen, México.
No han trascendido al momento los motivos de la larga charla que mantuvieron en la residencia pero la gobernadora llega al país en un momento álgido, dónde recibió una fuerte embestida por haber hecho exactamente lo mismo que criticó brutalmente de Scioli: “no estar al frente de los problemas”.
Si bien señalaron los asesores de la gobernadora que no hubo un temario en la agenda, los trascendidos de la gobernación señalaban que abordarán los temas de gestión más calientes como sequía e inundaciones y también se referirán a la campaña legislativa, ambos temas respaldados por la promesa oficial “del plan de obras más ambicioso de la historia”.
Para llevarlo adelante seguramente necesiten redefinir hoy algunas líneas, ya que en la provincia es flamante el ministro del área es Roberto Gigante, más allá de su eficiencia, seguramente necesite algún tiempo para ponerse a tono de semejante complejidad en un territorio donde las problemáticas en infraestructura se extienden por los casi 300.000 km2 de superficie con que cuenta. Y en el caso de Nación, la subsecretaria de Obras Públicas acaba de quedar vacante frente a la renuncia de Chaín, con lo cual las obras de coordinación conjunta entre los dos niveles de gobierno, tal vez pueden sufrir algún tipo de demora si no hay un rápido reacomodamiento de fichas.
Todo esto hace pensar en la necesidad de una “bajada de línea ya” porque en cuestión de obras no sólo es fundamental el financiamiento, sino también los tiempos para licitarlas, adjudicarlas y llevarlas a cabo que en las adminstraciones públicas suelen ser mucho más lentas de lo que todos (Gobiernos y pueblo) desean.