Como cada domingo, el papa Francisco dio su homilía frente a la Plaza San Pedro y no esquivó hablar sobre los afiches anónimos que aparecieron pegados por las calles de Roma donde le recriminaban que no había tenido misericordia al desoír otras voces de la Iglesia.
Desde el balcón donde cada domingo brinda el Angelus pidió «alejar la envidia y la difamación. Hay que alejar esos gérmenes porque arruinan el tejido de la comunidad» dijo.
En la misma plaza habló también de la jornada «por la vida» y dio un mensaje en contra del aborto y la eutanasia:”Luchemos por la cultura de la vida y no por la cultura del descarte o la demografía. Recemos por los niños en peligro de interrupción durante el embarazo y también por aquellos que están al final de sus vidas”.