Después de admitir que no contaba con los votos en el Congreso Nacional para lograr que se apruebe el proyecto de ley presentado por el radicalismo para eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), ahora el Gobierno nacional apuesta a generar una participación masiva en las mismas a través de distintas estrategias de marketing político, apostando a la polarización y buscando transformarlas en una especie de primera vuelta electoral que permitan definir la elección en octubre, sin ir a un complicado proceso de ballotage.
Bajo la dirección del jefe de Gabinete Marcos Peña y sus “Defensores del cambio”, el gobierno pondrá en marcha en los próximos días una muy fuerte campaña en redes sociales y en grupos de WhatsApp con la difusión de volantes, audios y videos efectistas buscando contrastar siempre con la figura de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner más que con la del candidato a presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández.
En este sentido, los principales asesores del oficialismo trabajan en distintas campañas, orientadas a sectores del electorado muy delimitados por “target”, que plantean una drástica división política entre “ellos” y “nosotros”. Así, como pasó en las últimas elecciones brasileñas, será clave no sólo la actividad en redes sociales sino también las cadenas de audios replicadas por WhatsApp (lo que también permite una mayor circulación de «fake news», clave en este tipo de campañas).
La estrategia oficial apunta así a agudizar la polarización y convocar a la mayor cantidad posible de votantes en las PASO, buscando convertirlas propagandísticamente en una suerte de primera vuelta electoral que proponga a los comicios de octubre como la segunda vuelta definitiva. El oficialismo cuenta con el “voto espanto”) el miedo al regreso del kirchnerismo al poder) para cumplir este objetivo además de una precaria recuperación económica que esperan ya pueda mostrar algunos resultados para el 11 agosto. Todo esto, siempre que no haya ninguna corrida financiera que vuelva a fogonear la crisis cambiaria y la inflación antes de las elecciones.
Recordando que Mauricio Macri perdió tanto las PASO como la primera vuelta de 2015 antes de imponerse en el ballotage, los estrategas de Juntos por el Cambio apuestan a que la diferencia en la primera vuelta sea lo más ínfima posible, como para lograr imponerse en las elecciones de octubre o, al menos, apostar a una “inercia” que luego de una buena votación en las primeras instancias acabe inclinando la cancha a su favor en un eventual ballotage.