Denuncian que en 2018 se aplicó un millón menos de dosis de vacunas que el año anterior

Un reciente informe de la Fundación Bunge y Born (FBB) advierte sobre graves faltantes en la provisión de vacunas para el calendario obligatorio. Según el Informe de Confianza y Acceso a las Vacunas (ICAV), a nivel nacional cada día faltaron dosis para 310 chicos que fueron llevados a centros de salud y no pudieron ser vacunados.

Según el documento, durante el año pasado se aplicaron 1.084.279 dosis menos de vacunas el año anterior, lo que abre la puerta a futuros aumentos de enfermedades “inmunosuprimibles”. Según el doctor Eduardo López, Jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez (uno de los autores del informe), el calendario de vacunación argentino está “al nivel de Estados Unidos o de Europa”, pero hay un problema de acceso a los medicamentos.

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En diálogo con Página 12, el profesional explicó que el 73% de las personas que concurrió a un vacunatorio “no encontró la vacuna que necesitaba”. Y añadió: “Sólo con comprar las vacunas el Estado no garantiza que llegue a las personas que la necesitan. Las compras tienen que hacerse en tiempo y forma, ¡y cantidad!, adecuadas. Hay que prever que algunas dosis no podrán aplicarse (por roturas, porque no fueron bien almacenadas, por distintas causas). Luego hay que hacer una distribución que cubra todo el territorio”. Según el estudio, un 13% de la población no logró vacunarse o vacunar a los menores a su cargo la última vez lo intentó, con el faltante de vacunas como el principal motivo.

“Si extrapolamos la encuesta a toda la población, teniendo en cuenta que en 2018 nacieron 728.000 niños en el país, podemos decir que hay 310 chicos por día hábil que quisieron ser vacunados y no pudieron”, explicó López. 

Luego destacó: “La vacunación es un indicador social de las políticas de Estado. Al mantener las barreras de acceso, se acentúan las desigualdades sociales. Si no hay un acceso fluido a las vacunas, no se logra el beneficio del efecto rebaño”. Este efecto, también llamado “inmunidad de grupo”, hace referencia a un tipo de inmunidad que se general incluso para los individuos no vacunados por vacunar a una parte significativa de la población.​ López ejemplificó: “Los bebés de tres meses no pueden ser vacunados contra el sarampión, pero si los nenes más grandes y los adultos que están en contacto con él están vacunados, está más protegido frente a la posibilidad de contagio, porque se corta la cadena de propagación de los virus. Por eso (entre otras cosas), la vacunación debe estar en la órbita de la salud pública, no es sólo una decisión individual”.

El especialista señaló que se tomó como modelo para el estudio el “Vaccine Confidence Index”, de la London School of of Hygiene & Tropical Medicine, combinándolo con el Índice de Vulnerabilidad Sanitaria que FBB desarrolló en el marco de otros proyectos sanitarios y anticipó la intención de repetirlo anualmente para ir generando bases de comparación estadística, evaluar mejorías o empeoramientos, ver si crecen el efecto del discurso de los grupos antivacunas, etc.

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