El ministro de Hacienda Hernán Lacunza presentó el balance económico final del Gobierno de Mauricio Macri, a dos semanas del traspaso de mando. Respecto del nivel de deuda, confirmó un aumento de 74 mil millones de dólares y reconoció que el 80% del préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) se dedicó a saldar deuda en moneda extranjera.
La deuda pública durante la administración Cambiemos aumentó un 31%, pasando de 240 mil millones de dólares a más de 314 mil millones. Pero Lacunza no se mostró alarmado por los niveles de deuda y planteó que la necesidad del “reperfilamiento” del calendario de pagos se debió más a un problema de liquidez que de solvencia.
En cuanto al crédito stand by del FMI, del que se recibieron 44 mil millones de los 57 mil acordados, aceptó que el 80% se utilizó para pagar deuda en moneda extranjera, un 14% para pagar deuda en moneda local, otro 1% para gastos en moneda extranjera y sólo un 4% permanece en las bóvedas del Banco Central.
Más allá del endeudamiento, el ministro reconoció una difícil situación interna, con contracción económica en tres de los cuatro años de gobierno: “En términos de bienestar, los resultados son inferiores a los esperados. Hay recesión, subió la pobreza y la inflación pasó del 30 por ciento inicialmente al 55 por ciento para fin de año”. Pero argumentó que se dejan “bases sólidas” para la próxima administración. “Hay más gente con frío pero tenés más agua caliente en el termotanque”, resumió.
En la misma línea, insistió con las transformaciones estructurales, ya que “se mejoraron los cimientos que se necesitan para crecer de manera sostenida” (rutas, puertos y aeropuertos, entre otras, todos datos muy cuestionados por informes recientes, que señalan que la inversión en infraestructura de Cambiemos no es muy superior a la de administraciones anteriores). Entre estos “cimientos”, el funcionario también destacó una mejoría del déficit fiscal, que habría pasado de 3,8% en 2015 a uno de 0,5%, gracias a una fuerte caída del gasto de 5,5 puntos del producto. Esto sin contar la carga de intereses de deuda, que llevaría al déficit a más de un 3% del PBI.
En cuanto a la inflación admitió que “no se logró el objetivo”. Lacunza estimó que el año finalizará en 55%, mientras que la cifra rondaba el 30% al momento de asumir Macri, argumentando que no era posible bajar la inflación y al mismo tiempo sincerar los precios y las tarifas. Respecto del desempleo, se argumenta la dificulta para medir la evolución ya que “falta una estadística confiable en 2015”. “Suponiendo una tasa constante entre ambas mediciones, los registros de desempleo actuales (10,6%) son similares a los de 2015”, aunque reconociendo un “deterioro en la calidad del empleo” ya que “buena parte de empleos son en negro o cuentapropistas”.