Luego de la oferta del FMI a la Argentina, con tasas de interés más bajas para el eventual acuerdo de Facilidades Extendidas, que se ubicaría entre 2 y 3%, la directora del organismo Kristalina Georgieva ve posible un entendimiento con la Casa Rosada.
En una entrevista a El País, mencionó que que existe un trabajo «de forma constructiva con Argentina: hemos hecho dos visitas a Buenos Aires, y acabamos de recibir a un equipo [de técnicos] en Washington».
«Nuestro compromiso continuará tanto tiempo como sea necesario para que Argentina tenga claridad sobre sus objetivos de medio plazo: queremos trabajar juntos», remarcó la directora gerente del Fondo, al ser consultada acerca de si era factible cerrar un acuerdo para marzo próximo.
Respecto de la amenaza de la pandemia de coronavirus, consideró importante que los países no retiren los apoyos a los sectores más vulnerables. «Si se ha contenido esto es, precisamente, gracias a esas políticas de apoyo», opinó, y abogó porque los países mantengan dichos apoyos.
El FMI ofrece una tasa de interés de entre el 2 y 3% anual para la refinanciación de deuda argentina
Es importante resaltar que la oferta que le realizó el FMI al Gobierno marca una muy notoria diferencia con las tasas de financiamiento que nuestro país está obteniendo en estos momentos en los mercados internacionales, que llegan hasta un 16% anual, e implica una señal muy positiva hacia el mundo financiero.
El equipo negociador del Ministerio de Economía que hace unos días regresó de Washington sostiene que el gesto constituye una señal más política que económica por parte del Fondo, en el marco de una renegociación novedosa para cubrir el préstamo de 44 mil millones de dólares suscripto por el gobierno del ex presidente Mauricio Macri.
La propuesta del FMI implica un importante ahorro para el país, ya que la tasa habitual cercana al 4% implicaría un pago de casi mil millones de dólares más por año. Otro elemento importante de la renegociación pasa por el período de gracia, que el Gobierno de Alberto Fernández pretende sea de por lo menos tres años (en un acuerdo de facilidades extendidas que se extendería por una década), por lo que si el acuerdo se firmara en 2021 la primera cuota se pagaría recién en 2025, liberando importantes recursos para la inversión en la economía local. El único aspecto crítico es que el acuerdo de facilidades extendidas implica una serie de exigencias macroeconómicas por parte del Fondo, que incluyen metas de crecimiento, fiscales, impositivas y cambiarias.