Este domingo el referente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) Juan Grabois planteó desde una columna de opinión una serie de críticas a los “errores” que el gobierno del presidente Alberto Fernández comete de manera “permanente” por una “incomprensible ceguera”.
Después de afirmar que “nadie puede estar en contra” de los anuncios sobre la ampliación de programas sociales que el gobierno realizó este viernes, recordó que la situación económica es “dramática”, con “niveles de pobreza y desigualdad catastróficos”. En ese sentido, en la columna publicada en ElDiarioAr, sostuvo que el aumento en la Tarjeta Alimentar aparece como un “consuelo”, sobre todo “para los que venimos reclamando un shock de inversión social frente a los que se inclinan ante la ortodoxia que exige el dios mercado”.
Tras plantear una comparación entre la inmensa reacción popular contra el ajuste neoliberal planteado por el gobierno de Iván Duque en Colombia y lo que hubiera podido implicar un nuevo mandato del ex presidente Mauricio Macri, Grabois añadió: “Pero vemos con tristeza cómo nuestro gobierno comete errores permanentes por una incomprensible ceguera”.
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Luego detalló la importancia de “poner en debate la decisión de profundizar el camino iniciado con la Tarjeta Alimentar”. Entre las cosas positivas vinculadas con el anuncio, destacó la decisión del gabinete económico de “romper el chanchito que parecía reservado exclusivamente para Kristalina Georgieva” pero cuestionó que estos fondos se destinen a una “política estúpida”.
Al respecto, reconoció que “no hay mala intención” en la medida, pero insistió: “Carga con un enorme desconocimiento de la realidad, un temor reverencial a los formadores de opinión, una confianza infantil en los formadores de precios, una enorme desvalorización de los trabajadores, una enorme sobrevaloración de los tecnócratas y una adicción inocultable a los focus groups”.
Después de definir a la Tarjeta Alimentar como “un ejemplo de asistencialismo puro”, denunció: “Es también la reproducción aggionarada de los programas de trasferencia condicionada de ingresos del menemismo. Es una política focalizada de cuño neoliberal porque no consagra derechos permanentes, no crea puesto de trabajo, no genera bienes sociales durables, no promueve el desarrollo humano integral”. Al respecto, señaló que la Tarjeta no forma parte del sistema de Seguridad Social como la Asignación Universal por Hijo ni constituye una política de Estado, ya que no está consagrada en una ley nacional como el Salario Social Complementario o el Registro Nacional de Barrios Populares.
El dirigente social denunció, además, que esa herramienta “un tanto improvisada” no sirve para combatir las situaciones más graves de malnutrición infantil en contextos rurales o en “familias completamente rotas”, ni alcanza a grupos más vulnerados “como los pueblos originarios, las comunidades campesinas y las personas en situación de calle”. En el mismo sentido, remarcó que la Tarjeta “por su diseño activa todos los mecanismos de concentración económica”, porque el dinero invertido en la misma “va derechito a manos de empresas monopólicas y actores financieros que antes que se cuente tres van con los pesos del Estado a comprar dólares”.
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Para terminar, Grabois explicó que desde los movimientos populares se plantea otra salida para luchar contra el hambre, la pobreza y la indigencia: el trabajo, remunerado y con derechos laborales. Y añadió: “Toda la inversión social tiene que estar pensada creativamente en función de crear trabajo dentro de las difíciles condiciones que para ello impone el marco de la globalización tecnocrática vigente”.
Al respecto, resaltó la importancia de reconocer a los trabajadores de la economía popular, que van desde “las tareas de cuidados hasta el reciclado de residuos”, incluyendo a sectores de cartoneros, recicladores, agricultores familiares, costureros, constructores, vendedores, feriantes, artesanos, cuidadores comunitarios y productores de alimentos, que “merecen ser registrados, acceder gratuitamente al monotributo y gozar de ingreso de base que denominamos Salario Universal”. También sostuvo la necesidad de “crear otros cinco millones puestos de trabajo que se requieren en actividades socialmente organizadas como las manufacturas en pequeña escala, servicios ambientales, tareas comunitarias, infraestructura urbana, construcción de viviendas, urbanización de barrios, prevención de adicciones, alfabetización, promoción de salud y producción agroecológica en el marco de un Plan de Desarrollo Humano Integral que permita fortalecer las economías regionales, propiciar una distribución más armónica de la población en el territorio y permitir una adecuada transición ecológica para enfrentar los desafíos ambientales y sanitarios por venir”.