Durante la noche de este jueves el presidente Alberto Fernández concedió una sorpresiva entrevista a Pedro Rosenblat, que fue emitida por su canal de Twich y por Facebook. Durante la charla distendida con “El cadete”, el mandatario recorrió diversos temas de la actualidad nacional, desde la polémica por el contrato con Pfizer para la provisión de vacunas hasta la decisión oficial de suspender las exportaciones de carne, pasando por la situación epidemiológica, la licitación de la Hidrovía del Paraná y la relación con la oposición.
Con esta entrevista, Fernández se convirtió en el primer mandatario en dar una entrevista por streaming. Durante la misma, sorprendió su inconformidad respecto del avance de la vacunación en nuestro país (“No estoy conforme con el avance de la vacunación”, aseguró), aunque luego reconoció que el nivel general es bueno en comparación con otros países de la región.
Sobre el acuerdo con el laboratorio Pfizer, explicó: “Cuando llegó el momento de firmar con la Argentina, ya tenía firmado contratos y se dio cuenta que cuando tuviera que entregar en la Argentina le iba a pasar esto: que los Estados Unidos le iba a decir ‘dejá las vacunas acá’”. «Yo no la quiero comprar porque entre las condiciones iniciales que Pfizer puso, ahora está cambiando algunas, la verdad es que me ponía a mí en una situación muy violenta de exigencias y comprometía al país”, remarcó.
Y agregó: “Las condiciones iniciales que nos puso Pfizer comprometían al país de forma desmedida. Tiene problemas en Europa y cumplió parcialmente en Latinoamérica; claramente había que acumular vacunas en EEUU y no podían salir”. “Siento que no quisieron firmar el contrato”, insistió Alberto.
Respecto de las críticas recientemente vertidas por la titular del PRO Patricia Bullrich, manifestó: “Es un delirio decir que el Gobierno no quiso comprar por razones ideológicas o por coimas: eso es un disparate mayúsculo”.
En relación con las tensiones con el sector exportador de carnes y las restricciones para la exportación definidas en las últimas semanas, reconoció que “no está feliz” con la medida, en tanto limita el ingreso de divisas extranjeras, pero agregó: “Yo no estoy para acumular dólares, estoy para que coman los argentinos”. También aseguró que las restricciones se mantendrán durante el mes anticipado, más allá de las protestas de sectores agropecuarios.
En ese sentido, insistió en que el peor error del país tiene que ver con “la inflación autoconstruida” y afirmó que se trata de uno de los principales puntos a modificar: «En Argentina existe una inflación autoconstruida, que es un problema de conciencia social. Es una sociedad que vive permanentemente con mecanismos de inflaciones que suben y bajan, entonces ‘aumentamos por las dudas’”.
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Alberto reconoció que «es un déficit» para su Gobierno el hecho de tener que gobernar «sin movilización popular» por las condiciones particulares impuestas por la epidemia de coronavirus. Afirmó que la movilización popular «siempre es valiosa». «Para los peronistas estar en la calle expresándonos es muy importante», subrayó.
Respecto del debate en torno a la Hidrovía del Paraná, recordó que la licitación venció en 2011 y que entonces «se le dieron diez años más de vida». «El problema de la Hidrovía no es un problema revolucionario, es resolver un problema que tenemos para conectar el norte del país con la salida al Atlántico», sostuvo. Y agregó: «Para que eso pueda ocurrir necesitamos dragar permanentemente esos ríos, para que puedan ir barcos con más porte. Ese trabajo no lo puede hacer cualquiera y si lo quisiera hacer el Estado, tendría que hacer una inversión millonaria, no tenemos esos barcos y hay muy pocas empresas en el mundo que hacen eso. Cuando me dicen que tiene que hacerlo el Estado me da la impresión de que piensan que la Hidrovía es como una ruta, pero no tenemos la maquinaria, la tecnología necesaria. No lo podemos hacer».
Ante la imposibilidad de realizar esa tarea, el mandatario anticipó que se llamará a licitación internacional, pero cambiando algunos de los criterios actuales: «Hoy lo que sería el peaje del uso de la hidrovía lo cobra el concesionario y después rinde cuentas al Estado, pero podríamos cambiar esa regla para que cobre el Estado y después le pague a la concesión. Eso podríamos hacerlo. Queremos evitar que quien cobra el peaje después no rinda todo lo que corresponde». Eso lo vamos a hacer».
Acerca de la relación con la oposición, Alberto reivindicó la búsqueda de diálogo que tuvo el Gobierno nacional respecto de referentes como Horacio Rodríguez Larreta: «Lo de decir ‘mi amigo Horacio’ fue un intento de plantear que había que olvidar las diferencias por la situación. Fue un simbolismo, pero por ahí no fue el mejor. Porque está claro que tenemos muchas diferencias, porque finalmente piensa como Macri y yo siempre me opuse a lo que Macri expresaba. Y no voy a abrir juicio de valor sobre eso. No me preocupa que haya visiones tan contrapuestas, lo que me preocupa es que se vea tan afectada la convivencia democrática».
Luego insistió: «Puede haber millones que piensen distinto, ahora, que me acusen de envenenar gente porque compro una vacuna es grave, que me acusen de haber impedido una vacuna porque pedía retornos… Eso ya es mucho, porque ahí estás jugando con la tranquilidad de la gente». Y concluyó: «Siento que es una oposición que creció sobre la base de la denuncia, en los años de Cristina. Y ahora no tienen mucho para denunciar y lo único que les queda es ser bravucones como son y hacer los planteos desde esos lugares que francamente irritan. ¿Dónde paran estos tipos? ¿No se dan cuenta de que hay un momento en que no pueden seguir mintiendo y enloqueciendo a la gente de este modo? Tal vez soy naif, pero sigo creyendo que en algún momento van a entender y vamos a poder convivir. No estoy tan seguro, pero lo deseo».