Perotti: Un compañero que no acompaña

Omar Perotti busca ser cada vez más perottista. Sea por estrategia electoral, por diferencia ideológica con el kirchnerismo o por una simple convicción, el gobernador de Santa Fe toma la distancia justa y necesaria para ser parte del Frente de Todos, pero cuidando su quinta.

Ayer se lanzó el espacio «Hacemos Santa Fe», un estructura política con la que el gobernador busca un sostén para tener más peso en la provincia y en el Frente de Todos. En su entorno destacaban la participación del acto virtual de más de 1500 dirigentes de los 365 municipios y comunas de Santa Fe, entre funcionarios provinciales, intendentes, presidentes comunales, senadores y diputados provinciales, concejales, cuadros profesionales y jóvenes técnicos.

Perotti fue uno de los últimos en llegar al Frente de Todos. Lo hizo después haber ganado la elección con el peronismo unido en su provincia, distanciado de Cristina Fernández de Kirchner, pero más cercano a Alberto Fernández. Entiende que no le debe nada a nadie. «Él está, es parte del Frente de Todos, pero hace su juego, nadie le puede pedir que salga a defender una medida o que sea el abanderado del proyecto», explican en su entorno.

El compañero que no acompaña

El último episodio que marcó distancia entre Balcarce 50 y la Casa Gris fue la prohibición de exportar carne vacuna por 30 días. Lejísimos de defender la medida que firmó el ministro de Producción, Matías Kulfas, Perotti fue al hueso contra el Gobierno nacional, como si se tratara de un opositor más.

«La solución es aumentar la producción y no cerrar las exportaciones. Tenemos las condiciones para abastecer el mercado interno y externo, manteniendo la posibilidad de exportar nuestros productos al mundo», dijo en Twitter en medio de las tensiones que vivía el Gobierno por la amenaza del lock-out patronal que hacían los productores por esas horas.

«Al Gobierno no le debe nada, es su armado político. No tenía margen para decir otra cosa», explicaron en su entorno. «Entre todos debemos trabajar de cara al futuro de la Provincia, con una visión amplia que nos permita potenciar la ganadería, no achicarla», explicó el funcionario.

Biocombustibles, un cambio en las reglas del juego

Perotti llegó a la gobernación de su provincia desde el Senado. Debió dejar su banca para asumir. El lugar de él lo ocupó Roberto Mirabella, uno de sus alfiles en la política con quien trabaja desde hace muchos años.

Este senador hizo públicas las diferencias en el Congreso cuando el kirchnerismo, con Marcos Cleri a la cabeza, cajoneó la prórroga de la ley de biocombustibles y a pocos días de que venza el plazo se conoció que en Diputados trabajaban en una nueva ley. El Senado le había dado media sanción a la extensión de la ley vigente en octubre del año pasado. Fue por unanimidad. Pero en Diputados no hubo caso. El malestar y la tensión entre ambos dirigentes santafesinos estuvo latente en los pasillos del Congreso. Sin embargo, nunca dejaron de reunirse.

«Perotti no tiene que explicar por qué toma tal o cual medida. Que Cleri les explique a los santafesinos porque no aprobaron la prórroga que el pueblo quería», recriminaban desde el perottismo, en diálogo con Informe Político. En tanto, en el entorno de Cleri le recriminan a los senadores de la región centro que «no tienen porqué decirle a Diputados lo que tienen que tratar o aprobar». «Nosotros estamos haciendo una ley que es mejor, en este tema somos cámara revisora», insisten.

«Una propuesta superadora»

El Gobierno daba sus primeros pasos mientras la pandemia lo volvía a tirar al piso, y volvía a arrancar. En uno de esos intentos, Fernández anunció que iban a intervenir la empresa superendeuda Vicentin  para después expropiarla. Ni siquiera el ministro de Agricultura, Luis Basterra, estaba al tanto de la medida. La pensó la cristinista Anabel Fernández Sagasti con un estrecho grupo de colaboradores.

Tampoco lo sabía Perotti, que gobernaba el territorio donde estaba la compañía.

El anuncio generó al instante la crítica opositora que no dejó pasar la oportunidad de acusar de chavista al Gobierno y salió a la calle. A los pocos días las calles de las localidades santafesinas de Avellaneda y Reconquista se llenaron de manifestantes que defendían los intereses de la familia Vicentin. La imagen del Ford Duna defendió los intereses de la compañía quedará en el recuerdo de esas semanas.

Pero finalmente el Gobierno decidió ir marcha atrás. «Omar nos va a alcanzar una propuesta superadora», deslizaron en la Casa Rosada para justificar el retroceso en la medida. Finalmente la propuesta no llegó y la empresa siguió su vía judicial por las millonarias deudas que tenía con proveedores y con el Banco Nación. «Nos dimos cuenta que si avanzábamos con la expropiación en el juicio íbamos a tener que pagar una cantidad de dinero que era funcional a los intereses de la empresa», se excusó en una entrevista con Pedro Rosemblat hace pocas semanas el Presidente.

Zigzagueante, Perotti va y viene. En el Gobierno saben que es propio, no como Schiaretti que solo aparece cuando necesita fondos o asistencia sanitaria. Pero las idas y vueltas generan ciertas confusiones y malestares. En ese escenario, Perotti se desmarca y busca fortalecer el perottismo dentro del Frente de Todos.

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