En estas elecciones legislativas el Frente de Izquierda y de Trabajadores – Unidad (FIT-U) se juega a renovar sus únicas dos bancas en el Parlamento nacional, en un contexto de fuerte polarización que podría llevar a este sector de la izquierda a perder la representación legislativa que viene sosteniendo ininterrumpidamente desde el año 2011. Las elecciones de este año se producen en un marco interno de una fuerte crisis posterior a los comicios de 2019, donde no lograron ningún diputado, escenario además agravado por la ruptura del Partido Obrero y por las tensiones del Frente entre ampliación y defensa de un statu quo que garantice el reparto de candidaturas sin sumar nuevos jugadores.
El FIT se constituyó para las elecciones de 2011, en un frente originalmente integrado por el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) e Izquierda Socialista (IS), más algunas pequeñas organizaciones en carácter de adherentes. Para las elecciones de 2019 se sumó el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), con lo que el frente tomó su nombre actual de FIT-U.
En las elecciones legislativas de 2013 logró consagrar tres diputados al Congreso Nacional: Néstor Pitrola (PO) por la provincia de Buenos Aires (luego, por el criterio común de que las bancas sean rotativas entre los integrantes de la coalición, asumieron Myriam Bregman, del PTS, y Juan Carlos Giordano, de IS); Nicolás del Caño (PTS) por Mendoza (luego Soledad Sosa, de PO) y Pablo López (PO) por Salta. En las elecciones nacionales de 2015 logró sólo una banca por Buenos Aires, que ocupó Pitrola (seguido por Nathalia González Seligra, del PTS, y Mónica Schlotthauer, de IS). Y en 2017 logró dos representantes nacionales, inicialmente Del Caño y Romina del Plá (PO), las bancas que hoy se busca renovar, cuyos mandatos vencen este año.
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La fuerte polarización electoral de 2019 hizo que el FIT logre su peor performance electoral en la última década, no logrando ninguna banca a nivel nacional y perdiendo numerosas representaciones provinciales (sobre todo en Mendoza, Salta y Jujuy, donde años atrás había logrado irrumpir como tercera fuerza). Ese año logró apenas 2.98% (741.229 votos) para diputados y el 2.16% (561.214 votos) para presidente, lo que llevó al FIT-U a niveles de 2011, cuando el frente de izquierda daba primeros pasos, logrando 2.79% (574.510 votos) para diputados y el 2.30% (503.372 votos) para presidente.
En las elecciones de 2015 se hizo pública la disputa por la hegemonía del FIT con una interna (la única en la historia del Frente) entre el PTS y el PO/IS, que llevaron como candidatos a encabezar la lista de diputados a Del Caño y Jorge Altamira, respectivamente. La victoria de Del Caño, que venía de hacer una impresionante elección en Mendoza en 2014 (14% de los votos), marcó un cambio de equilibrios internos en el FIT y el inicio de una crisis del PO que, entre otras consecuencias, terminó con la ruptura del partido en 2019, siendo expulsado Altamira, el referente histórico de la organización, y dirigentes como Marcelo Ramal (que se conformaron como PO Tendencia), dejando la conducción de la organización en figuras como Pitrola y el ex legislador porteño Gabriel Solano.
Para estas elecciones, el PTS hizo público un llamado a ampliar el FIT-U (convocando específicamente a organizaciones como el Nuevo MAS, el PO-T o Autodeterminación y libertad, el partido encabezado por el ex diputado Luis Zamora) y a definir las candidaturas por medio de las PASO. La iniciativa es apoyada por el MST pero fuertemente resistida por el PO e IS, que consideran que no es el momento para sumar nuevos jugadores a la alianza izquierdista y apuestan a las negociaciones para conformar una lista de unidad.
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Hace algunas semanas desde el PTS se hizo pública una convocatoria a ampliar el FIT-U (sin acuerdo de PO e IS) donde se plantea: “Entre cuatro partidos integrantes del FIT-U tenemos no pocas diferencias en las prácticas políticas y muchas veces en las distintas orientaciones. Sin embargo nos une la independencia política frente a todas las variantes patronales y un programa que plantea la lucha por un gobierno de trabajadores. En ese marco sostenemos que los compañeros de la «Tendencia» deben hacer primar estos acuerdos por sobre la lucha política con sus ex compañeros del PO, al igual que los compañeros del PO. Toda corriente que se reivindica obrera y socialista que se niegue a la unidad para enfrentar a los partidos burgueses, objetivamente le estará haciendo el juego al régimen”.
Luego añaden: “En este marco el comité nacional del PTS mandató a los compañeros que integramos la mesa nacional del FIT-U a llevar la propuesta de que el Frente de Izquierda haga un llamado abierto a las pocas expresiones de la izquierda que no integran nuestro Frente, como el Nuevo MAS o Autodeterminación y Libertad encabezado por Luis Zamora. Un llamado para realizar listas comunes en las próximas elecciones nacionales. Allí también tenemos como referencia para el orden de las candidaturas los resultados electorales de 2017 y 2019. Vamos todos juntos por un gran acuerdo de todas las organizaciones políticas que nos reivindicamos de la clase trabajadora para enfrentar a este decadente régimen y su catástrofe sanitaria”.
Alejandro Bodart, uno de los referentes históricos del MST, avaló la propuesta: “A pocas horas del cierre de alianzas, reafirmamos que el FIT Unidad expresa la unidad de la izquierda. Pero si no se logra un acuerdo sobre cómo integrar las listas, iremos a las PASO. Desde el MST vamos a presentar listas en 20 provincias y hemos decidido que yo mismo encabece a diputados nacionales en Provincia acompañado por Vilma Ripoll, y Cele Fierro lo hará en Capital. Proponemos una izquierda que evolucione y se revolucione para superar lo testimonial y plantarse como alternativa frente a las variantes del sistema”. En el mismo sentido, agregó: “Lamentamos el no de Manuela Castañeira (N MAS) a nuestra propuesta de unidad, ya que dividir a la izquierda es un error. Y si en el FIT Unidad no hay acuerdo, el único mecanismo democrático para resolver las listas es ir a internas, que además deben ser sin piso para rotar las bancas. Todo el FIT-U rechazamos el piso proscriptivo en Jujuy y también a nivel sindical, por eso es absurdo que haya piso dentro del frente. Para crecer, el FIT Unidad debe visibilizar a todos sus integrantes, sin personalismos ni hegemonismos, y abrirse a personalidades y activistas de izquierda independientes”.
Por otro lado, el actual diputado nacional Juan Carlos Giordano, rechazó la propuesta, planteando que para sumar a nuevos integrantes al Frente no es necesaria la instancia de PASO (recordando que en 2019 el MST), que puede ser una instancia de divisiones y debilitamiento de la alternativa de izquierda. Al respecto, sostuvo que el FIT-U es “una conquista enorme de las y los luchadores”. Y agregó: “Apoyamos plenamente que se avance en la unidad, pero dirimir las diferencias en las PASO es un planteo equivocado porque desconoce que en el FIT ya existe un acuerdo que lleva diez años. Proponer cambiarlo para ir a internas con listas separadas va en contra del Frente de Izquierda Unidad y tampoco favorece a la unidad de toda la izquierda”. “Desde Izquierda Socialista no estamos de acuerdo en ir a las PASO a pelearnos entre nosotros por los cargos. Sería poner a nuestra militancia a pelear el voto “por su propia lista” en vez de enfrentar unidos a los candidatos patronales. La propuesta de PTS (que coincide con la “Gran Paso” del MST) significa que llegado el caso compitamos entre varias listas. Una locura”, concluyó.
En el mismo sentido, Solano y Juliana Cabrera (PO) denunciaron que la propuesta del PTS tiene “una contradicción elemental” ya que “mientras se invoca la unidad se propone una división del FIT-U actual, que en vez de ir a las elecciones primarias en una lista unificada debería dividirse en varias y enfrentarse entre sí”. “El planteo es un tiro en el pie para la izquierda que integra el frente y se reivindica revolucionaria. En lugar de potenciar una acción política común contra los bloques capitalistas, unas Paso del FIT-U subordinan esa confrontación de clase a la competencia y la división interna dentro de la izquierda. Dicho de otro modo y para que se entienda bien: en vez de ir a disputar con los Macri, Fernández, Kicillof y Larreta, iríamos a un debate y disputa entre la izquierda”, remarcó.
Solano reconoce que las fuerzas que integran el FIT-U tienen “divergencias, muchas de ellas de peso y de alcance estratégico” pero afirma que “no son las Paso el lugar de resolución”. “Una elección organizada por la burguesía, con sus leyes y el aparato comunicacional en su poder, con el peso de la vanguardia que lucha disuelta entre una masa policlasista de electores, no es el ámbito de resolución de divergencias entre los socialistas”, remató.