Alberto en Roma: «La deuda externa que heredamos es un claro ejemplo de lo que está mal»

En la ciudad de Roma, el presidente Alberto Fernández participó durante la mañana del sábado, de la ceremonia de bienvenida de la Cumbre de Jefes de Estado del G20 en el centro de convenciones La Nuvola, del barrio EUR, donde recibió el saludo del primer ministro italiano, Mario Draghi.

Así se dio por comenzada la 16° Cumbre de Líderes del G20 que se desarrollará hasta este domingo de manera presencial, a diferencia de la realizada el año pasado en Arabia Saudita, que debió ser virtual debido a la pandemia del coronavirus.

Con una agenda cargada, el presidente participó a las 6.40 (hora de la Argentina) de la tradicional foto oficial del encuentro, mientras que a las 9 se realizó la I Sesión Plenaria de la Cumbre de Líderes G20: «Economía Global y Salud Global». A su vez,  Fernández asistió a reuniones bilaterales con Merkel y con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel.

Mientras tanto, a las 10 horas se realizó la reunión en paralelo de líderes: «Apoyar a las pymes y empresas». Por su parte, el mandatario argentino se entrevistará con Pedro Sánchez Pérez a las 10.30, a las 11 tendrá una reunión bilateral por el mismo espacio con la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen; y a las 12 mantendrá la importante reunión bilateral Georgieva.

Durante la tarde el presidente Fernández participará del encuentro ofrecido por el presidente del Consejo de Ministros de Italia, Mario Draghi, en honor a los Jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la cumbre de Líderes del G20 y asistirá al Palacio Quirinale para la cena oficial ofrecida por el presidente de Italia, Sergio Mattarella, en honor a los Jefes de Estado y Gobierno asistentes a la cumbre de Líderes del G20.

Alberto llegó a Roma para participar de la Cumbre de Líderes del G20 y reuniones bilaterales

LO QUE DIJO EL PRESIDENTE

Por su parte, el presidente Alberto Fernández a la hora de hablar en la Cumbre de jefes de Estado del G20, que tiene a la «recuperación global pospandémica» como eje central, consideró que «el financiamiento internacional debe fijar nuevas reglas para poder igualar nuestras sociedades, con impactos positivos y enfrentando el cambio climático».

El mandatario insistió en que «el actual sistema, que prioriza a la especulación por sobre el desarrollo de los pueblos, debe cambiar». En relación con lo anterior remarcó: «La deuda externa que mi gobierno heredó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que hoy estamos afrontando es un claro ejemplo de lo que está mal. Única en la historia por su monto y por sus condiciones de repago, aprobada para favorecer a un gobierno en la coyuntura, acaba condenando a generaciones que miran impávidas el destino que les ha sido impuesto».

Para el jefe de Estado «no hay inocentes en esa historia» sino que «son tan responsables los que se endeudaron sin atender las ruinosas consecuencias sobrevinientes, como los que dieron esos recursos para financiar la fuga de divisas en una economía desquiciada».

«Que nadie se confunda. No vengo a renegar del capitalismo. Vengo a alzar mi voz contra los que han sometido al capitalismo de la producción y el trabajo a la lógica de la especulación financiera. La ética social debe darle contenido a la economía. El G20 debe involucrarse en esa tarea sabiendo que tanta injusticia social rodea nuestras vidas», remarcó.

En la misma línea, Fernández subrayó que «millones de hombres y mujeres viven en la pobreza», señaló que «esa población sufriente habita, en su inmensa mayoría, en países en desarrollo», y puntualizó que «en el marco de la pandemia estas disparidades estremecen».

Además se refirió al acceso a las vacunas contra el coronavirus. «Casi el 80 % de las vacunas producidas se aplicaron en países de altos ingresos. En cambio, más del 60% de la población de nuestra región aún no tiene completado su esquema de vacunación», sostuvo el mandatario, quien agregó que «la vacuna aún no es un bien global. Ese triste panorama se patentiza cuando vemos que se restringe la movilidad de las personas según haya sido la vacuna a la que pudieron tener acceso».

Por ultimo Alberto remarcó que «la globalización iba a convertir al mundo en una “Gran Aldea”, la casa común de la que habla el Papa Francisco. Nacía la esperanza de una comunidad integrada y una convivencia pacífica». «Los resultados fueron otros. La codicia de los poderosos condenó al olvido a millones de aldeanos», concluyó.

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