Argentina y Nicaragua, cartas de agradecimiento en medio de la tensión diplomática

El canciller de Nicaragua, Denis Moncada Colindres, respondió a su par argentino Santiago Cafiero tras el reconocimiento de ese país de la soberanía nacional en Malvinas, durante el discurso del funcionario centroamericano ante Naciones Unidas. Los embajadores de ambos países, permancen “en consulta” desde hace varias semanas, a raíz de la situación interna del país presidido por Daniel Ortega, que se encamina a elecciones presidenciales el 7 de noviembre. El tema CELAC, entre las cuestiones en conflicto.

Cuando a Daniel Capitanich, la cancillería comandada entonces por Felipe Solá, lo llamaron para que retorne a la Argentina desde Managua, el gobierno de Daniel Ortega hizo lo propio con el representante diplomático de ese país, Orlando Gómez. Eran los días, principios de agosto, en los que desde Nicaragua se afirmaba que “nuestro país deja establecida una vez más su posición de dignidad y decoro nacional, de soberanía, de exigencia de respeto a nuestro derecho a la soberanía, que es la paz”.

Antes de eso, en junio y en una gira por Italia, Felipe Solá se había reunido con el secretario de Estado de Estado Unidos, Antony Blinken, donde analizaron la situación de Nicaragua y compartieron su preocupación sobre los últimos acontecimientos sucedidos en ese país, en torno a los presos políticos, que parte de la comunidad internacional vinculó a la situación electoral y cómo Ortega pretendía dejar fuera de carrera a los opositores y desde el gobierno del Frente Sandinista, señalaban que “el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional ha observado y considerado con seriedad y madurez, con gran paciencia, desde nuestra Hermandad Nuestroamericana y Caribeña, los constantes e inmerecidos señalamientos, irrespetuosos, injerencistas, intromisores e intervencionistas en nuestros Asuntos Internos, de parte de las Máximas Autoridades de cada uno de estos Países, sobre temas que sólo conciernen a nuestro Pueblo y a nuestro Gobierno”.

Hace dos semanas, en medio de la crisis interna de Argentina, tras los resultados de las PASO y los cambios en el gabinete, se desarrollaba en México la cumbre de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe), que iba a contar con la presencia del presidente Alberto Fernández. Pero el mandatario argentino no viajó a la Cumbre, que hasta un tiempo atrás iba a ser el marco de su consagración como titular del bloque regional con un consenso absoluto.

En cambio, lo hizo el canciller Felipe Solá. Pero no llegó a destino, ya que en la escala en El Salvador, Santiago Cafiero le anunció que sería su reemplazante en el Palacio San Martín.

En esa Cumbre Nicaragua anunció que no apoyaría la presidencia Presidencia Pro Témpore de Argentina al catalogarla de tener una actitud «agresiva y vergonzosa», según indicó en una carta firmada por su canciller Denis Moncada.

El Gobierno nicaragüense había asegurado previamente que el Estado argentino «se convirtió en instrumento del imperialismo norteamericano, subordinándose a sus intereses hegemónicos» y, por lo tanto, no votará a favor de que encabece la presidencia de la Celac. Así, acusó al país de complotarse con Estados Unidos en su contra.

Desde el gobierno argentino se rechazaron rotundamente «todos los términos de la intervención» del canciller de Nicaragua y catalogaron a sus dichos como «absolutamente falsos». En ese sentido, remarcó que la política exterior de Argentina siempre fue «la no injerencia», por lo que desde el ministerio bregan por que «cada país encuentre su camino».

CARTA AL SR CANCILLER DE ARGENTINA

De todas formas, el funcionario argentino demostró su acompañamiento con el reclamo de liberación a los políticos opositores al Gobierno de Daniel Ortega -origen del cuestionamiento inicial-, emitido por Michelle Bachelet, quien es la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Luego de eso, con el ex Jefe de Gabinete al frente de la diplomacia, llegaría la Asamblea de Naciones Unidas, el apoyo de Nicaragua por la causa Malvinas y los agradecimientos formales a tono con los usos y costumbres de las cancillerías.

Pero más allá de esas señales, los embajadores siguen lejos de sus destinos. Orlando Gómez en Managua y no en Buenos Aires. Y Daniel Capitanich en Resistencia, cerca del gobernador de Chaco, su hermano Jorge y lejos de la embajada en Nicaragua.

Una consulta que lleva demasiados meses y siembra dudas en torno al futuro de la relación bilateral entre ambos países.

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