El ex Jefe de Gabinete y actual interventor de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio Aníbal Fernández analizó el escándalo internacional del contrabando de armas a Bolivia durante la administración de Mauricio Macri y planteó la necesidad de investigar las responsabilidades civiles por los hechos, más que las de Gendarmería.
“Yo fui durante cinco años jefe de las fuerzas federales y, si no te portás mal con las Fuerzas, siempre te quedan amigos que te hacen conocer mejor cómo son las cosas. Y me parece que son los que pagan la vuelta en bote, cuando los responsables son los que fueron titulares de la fuerza, en primer lugar, pero sobre todo los civiles que dieron las órdenes”, explicó el funcionario.
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Luego detalló que cuando se programó el viaje a Bolivia, con el argumento de proteger la Embajada argentina y la residencia del entonces embajador Normando Miguel Álvarez García, “las municiones que tenían que llevar eran 3200, no más que eso, de las cuales el 60% era de posta de goma y el resto de plomo, que es una exportación temporaria que debe ir y volver en las mismas condiciones”.
Pero luego esta cifra se incrementa hasta 70 mil municiones, según Fernández, por órdenes del Comandante mayor Fabián Salas, el responsable de los grupos especiales de Gendarmería, que entonces era la mano derecha del titular de la fuerza Gerardo Otero: “Éste es el verdadero responsable de los movimientos que estamos viendo que no sabemos cómo se pergeñaron y por qué razón. Porque Salas en un momento le ordena al jefe logístico para que en vez de 3200 sean 70 mil municiones. Él es quien da la orden, por instrucción de Otero, que es el titular de la fuerza, y seguramente por instrucción de la ministra Patricia Bullrich”.
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El ex jefe de Gabinete consideró que “esto tiene que formar parte de la instrucción judicial”. Luego consideró además, que se lleva un armamento “extraño para lo que estaba sucediendo”, incluyendo dos ametralladoras de alto calibre, una elección “incomprensible” para la situación en curso.
En relación con el grupo especial Los Alacranes, Aníbal recordó que el nombre se eligió cuando él era Jefe de las fuerzas federales, y aseguró que “no los vas a encontrar en ninguna acción que no tenga que ver con lo legal”. “Todo esto que pasó tiene un tufo a cosa negra que nada tiene que ver con la Gendarmería”, insistió, buscando despegar a los integrantes del cuerpo de elite y de la fuerza en su conjunto de las irregularidades hoy en el centro del escándalo diplomático internacional con Bolivia.