Las idas y vueltas en torno a la renuncia de Federico Basualdo, subsecretario de Energía, los dardos cruzados entre el Martín Guzmán y el Instituto Patria y la posterior definición del ENRE contrariando los planes del Ministro de Economía terminaron por desnudar las profundas diferencias que existen en el Frente de Todos y la falta de una conducción «vertical» por parte de Alberto Fernández, que sea capaz de ordenar las tensiones internas.
De esto daban cuenta ante Informe Político dirigentes del oficialismo que frecuentan la Casa Rosada: «Alberto muchas veces pierde más tiempo, y se desgasta, tratando de contener las internas que hay en vez de preocuparse por gestionar».
Otros funcionarios reconocen, con la consulta de este medio, que la gestión se dificulta ante «ministerios loteados entre kirchneristas, albertistas y massitas», algo que quedó evidenciado en las últimas 48 horas: un subsecretario de tercera línea, que reporta a Cristina Kirchner, supo contradecir y esquivar la renuncia solicitada por el propio jefe de Hacienda, avalada por el Jefe de Gabinete y el Presidente. No llama la atención que en Olivos y la Casa Rosada se extrañe «la verticalidad de hierro» que se impuso bajo las gestiones Kirchner.
Por lo pronto, y en pos de no brindar herramientas que convulsionen aún más el FdT, Alberto Fernández decidió cancelar la ofensiva de Guzmán contra Basualdo por la actualización tarifaria de la electricidad y culpar al hombre fuerte de Hacienda por «inexperiencia política». “Basualdo tiene el boleto picado. Y ayer no se fue por la inexperiencia de Guzmán. Lo echó por los medios de comunicación. Fue una tontería que molestó mucho a Alberto (Fernández)”, relataron desde el entorno del Presidente.
Desde el Patria contestan que “Guzmán quería un incremento cercano al 40% y nosotros siempre dijimos que no sería superior a las dos cifras, además sostenemos que será el único aumento en el año, a diferencia de lo que quiere el ministro”.
Y agregan que “se pasaron de rosca en Economía, no sé qué le pasó a Guzmán, para nosotros es un tema terminado y acá lo importante es que vamos a cuidar el bolsillo de la gente. No habrá más aumentos”. En este contexto, son varios los economistas identificados con CFK, como Roberto Feletti, que además piden a viva voz un shock que implique poner dinero en los bolsillos de las clases medias y postergadas, golpeadas por la pandemia. «Lo que necesitamos es motorizar el consumo interno tras una inflación de 2020 elevada que impactó en la canasta básica alimentaria», dijo el ex viceministro de Economía en Radio Cooperativa.
https://informepolitico.com.ar/el-enre-confirma-que-habra-solo-un-aumento-en-la-tarifa-electrica-y-escala-la-tension-con-guzman/
La visión que posee el kirchnerismo sobre el incremento de las tarifas contrasta fuertemente con lo que piensa Guzmán, que en sucesivas reuniones con la plana mayor del Gabinete económico determinó que, en pos de ordenar las cuentas públicas, y no incrementar el déficit fiscal, se pretende instrumentar dos subas de las tarifas eléctricas.
Por otro lado, cree que un “subsidio plano” es un gasto que no permite disponer de nuevos fondos públicos para cerrar asimetrías económicas y aliviar la situación de millones de argentinos que son pobres e indigentes. Desde su entorno ratifican esto: “Un 57% de chicos viven en la pobreza. Hay que ordenar la cuestión. No podemos seguir gastando lo mismo en subsidios que en obra pública”, expresaron.
Y vuelven a recalcar que Basualdo se va ir pese a la resistencia de Cristina Kirchner, que el viernes llamó para que el cuestionado funcionario no abandone su puesto de trabajo. “La renuncia está pedida. Hace 16 meses que se están pidiendo cambios y no los podemos hacer”, dijeron sobre las tareas de Basualdo.
También recuerdan que el subsecretario de Energía debía poner en marcha «una desagregación de los usuarios del AMBA y que solo se subsidie a quien realmente lo necesite». Una tarea que no cumplió, deslizaron desde Economía.
Ahora, los ojos están puestos en la decisión de Alberto Fernández y en la sintonía que pueda lograr con su vicepresidenta en aspectos clave, mientras la segunda ola de Coronavirus condiciona la agenda económica justo en un año electoral.