Con casos de Coronavirus diarios estables pero altos, la Ciudad redobla su apuesta por las clases presenciales, por lo menos para la escuela primaria, mientras que en la secundaria continuará el esquema bimodal.
Soledad Acuña, la ministra de Educación de la Ciudad, indicó que «si las condiciones están dadas para continuar, la vamos a continuar» y que se está evaluando «si podemos recuperar la presencialidad en la secundaria» desde el lunes próximo, cuando regirá a nivel nacional un nuevo esquema de restricciones ante la pandemia, al vencerse el próximo viernes el DNU actualmente vigente.
En este sentido explicó que «hoy, primero y segundo año (de la secundaria) tienen bimodal y lo que haríamos es volver a la bimodalidad (una mezcla entre clases presenciales y a distancia) de primero a sexto».
La funcionaria insistió en que el Gobierno porteño seguirá tomando decisiones «en base a la evidencia y al fallo de la Corte (Suprema), que es claro», en alusión a la sentencia del máximo tribunal que reconoció la autonomía del distrito para tomar este tipo de decisiones sobre la forma de impartir educación durante la pandemia.
Asimismo, remarcó que durante esta semana se tomará una decisión respecto de un posible adelantamiento de las vacaciones de invierno escolares en el distrito, que según el cronograma vigente arrancan el 16 de julio y terminan el 1 de agosto.
«Si las extendemos una semana más, la idea es cambiar a la primera quincena de julio las vacaciones e incluir las jornadas institucionales, que es cuando los maestros van a la escuela pero los chicos no. Pero aún lo estamos analizando», aseveró Acuña.
Desde el Gobierno nacional existe cautela con respecto al retorno a las aulas en medio de la segunda ola. De acuerdo al ministro de Educación, Nicolás Trotta, en julio, luego de las vacaciones de invierno, se puede ir a «una presencialidad más marcada» como consecuencia de la vacunación.
«Los indicadores epidemiológicos están mejorando, la tasa de incidencia en la región metropolitana, una vez que pasemos la tasa de 500 casos positivos cada 100.000 habitantes para poder recuperar la presencialidad, que es el desafío que tenemos todos», manifestó el ministro.