Cómo está el conflicto del subte y cuándo se definirá si continúan los paros

El Sindicato de Trabajadores del Subte anunció que este viernes participarán de una audiencia en la Subsecretaría de Trabajo de la Ciudad. Allí, podría arribarse a un acuerdo que dé por terminada la serie de paros que se llevan a cabo semana tras semana.

«El próximo viernes 18 participaremos de una audiencia en la Subsecretaría de Trabajo de la Ciudad donde esperamos obtener respuestas concretas a nuestros reclamos. En caso contrario no descartamos llevar adelante en los próximos días las medidas de fuerza que dejamos en suspenso previamente», advirtió en un comunicado la Asociación gremial de trabajadores del Subterráneo y Premetro (AGTSyP).

«Continuamos demandando al Gobierno de CABA y a Emova la devolución de los salarios ilegalmente descontados, un plan de desabestización integral, vigilancia médica para todos los trabajadores y reducción de la jornada laboral, redoblando la exigencia de resguardar la salud de trabajadores y usuarios de la red», agregaron.

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Desde esta manera, desde el gremio se mantienen en alerta sobre lo que pueda suceder este viernes. «Instamos a los responsables del Gobierno Porteño y a la empresa concesionaria a cumplir las normativas, leyes y fallos vigentes dando una solución inmediata a esta crisis de salud en la Ciudad de Buenos Aires», pidieron.

«Nuestra intención nunca fue estar en esta situación de conflicto, si no resolver crisis sanitaria del subte y obtener respuestas de los responsables de la misma. Esperamos que Emova y el Gobierno de la Ciudad cumplan con la palabra comprometida para evitar posibles medidas de fuerza», señalaron.

 

Las claves del conflicto

Los trabajadores del subte enfatizan la continuidad del plan de lucha «exigiendo la reducción de la jornada semanal y denunciando la presencia de material cancerígeno en toda la red». Los ejes del conflicto son tres y son interdependientes entre sí: la reducción de la jornada semanal, el reclamo por la declaración de insalubridad del trabajo bajo tierra, y la insistencia por la desabestización de las unidades.

El asbesto es un mineral que se encuentra en el material y las piezas de las formaciones. Afecta a los pulmones y provoca principalmente dos tipos de enfermedades: cáncer y asbestosis. Las personas con asbestosis tienen dificultad para respirar, a menudo tiene tos, y en los casos graves sufren dilatación del corazón. Sobre esta problemática, desde el Sindicato indican: «Tenemos más de 80 compañeros y compañeras afectadas por el asbesto y todavía nos falta seguir haciendo exámenes médicos, y además se nos murieron tres compañeros en los últimos tres años».

«Este mineral que está prohibido desde el 2003 en nuestro país sigue presente en todas las líneas, poniendo en riesgo la salud de trabajadores y usuarios. A pesar de que la empresa concesionaria Metrovías-Emova desmiente esta realidad, mintiendo sobre que no hay riesgo para quienes estamos en contacto con el servicio, ya tenemos tres compañeros fallecidos, más de 80 afectados, y también la posibilidad de que usuarios que viajan cotidianamente estén afectados», señalan desde Metrodelegados.

Sobre el material cancerígeno, desde Emova declaran que el problema del asbesto «es una cuestión global» y que se trabaja en modo permanente para erradicarlo: «La empresa trabaja activamente en un plan de desasbestización en continuidad con el proceso iniciado hace 5 años. Este trabajo se realiza a través de una mesa interdisciplinaria en la que participan también las entidades gremiales y que funciona en la Dirección de Protección del Trabajo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires», argumentan.

En tanto, la reducción de las 36 horas semanales constituye uno de los puntos claves del plan de lucha. La búsqueda, en este sentido, es tener dos días de franco: «Nos quedó pendiente el reclamo de dos francos semanales porque la intención y la búsqueda tiene que ver con bajar la incidencia de todos los factores de insalubridad que son inherentes al trabajo que nosotros hacemos: electromagnetismo, vibraciones, sonidos, microondas, falta de contacto con la luz solar. Todo eso hace que trabajar en el subte sea insalubre y que tenga consecuencias sobre la vida de los trabajadores. La sobrevida después de la jubilación es muy corta», contó a Informe Político Claudio Dellecarbonara.

Sobre esta cuestión, desde Emova señalan que reducir la jornada laboral es «inviable» ya que afectaría las actividades de operación y mantenimiento de la red de Subte y que «no existe antecedente alguno en subtes de Latinoamérica y del mundo de una jornada semanal como la que está demandando el gremio». Sin embargo, se muestran permeables a autorizar un segundo franco semanal pero no a reducir la horas trabajadas por semana: «Emova ha asistido a todas las audiencias desarrolladas por las autoridades laborales de la Ciudad, manifestando en reiteradas oportunidades su disposición a analizar cambios en sus esquemas de trabajo para que los colaboradores obtengan dos francos, pero sin reducción de la jornada semanal», afirman en su comunicado.

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