Cómo sigue el conflicto del Subte: cruces entre Emova y Metrodelegados

Desde Emova (ex Metrovías) dicen que reducir la jornada laboral es “inviable”. Los Metrodelegados avisan por su parte que “el plan de lucha va a seguir, esto no termina acá”.

Este lunes las líneas A y H amanecieron sin actividad tras una nueva jornada de protestas que se extendió hasta las 7.30 de la mañana. La decisión, tomada por la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (Agtsyp), se corresponde con un reclamo de larga data y que posee diversos aspectos.

Informe Político te cuenta los principales puntos del reclamo y las controversias con la empresa concesionaria, Emova, la sociedad integrada por Benito Roggio Transporte (BRT) y Metrovías que desde el 1 de diciembre de 2021 opera como concesionario de la Red de Subte en la Ciudad de Buenos Aires, responsable de la operación y el mantenimiento de la red.

Jornada Laboral

El principal reclamo de los trabajadores del subte es la reducción de la jornada laboral. Actualmente consta de seis días semanales de seis horas cada uno y un día libre. Por lo tanto, la reducción de las 36 horas semanales constituye uno de los puntos claves del plan de lucha. La búsqueda, en este sentido, es tener dos días de franco: “Nos quedó pendiente el reclamo de dos francos semanales porque la intención y la búsqueda tiene que ver con bajar la incidencia de todos los factores de insalubridad que son inherentes al trabajo que nosotros hacemos: electromagnetismo, vibraciones, sonidos, microondas, falta de contacto con la luz solar. Todo eso hace que trabajar en el subte sea insalubre y que tenga consecuencias sobre la vida de los trabajadores. La sobrevida después de la jubilación es muy corta”, contó a Informe Político Claudio Dellecarbonara, miembro del Secretariado Ejecutivo del Sindicato.

Sobre esta cuestión, desde Emova señalan que reducir la jornada laboral es “inviable” ya que afectaría las actividades de operación y mantenimiento de la red de Subte y que “no existe antecedente alguno en subtes de Latinoamérica y del mundo de una jornada semanal como la que está demandando el gremio”. Sin embargo, se muestran permeables a autorizar un segundo franco semanal pero no a reducir la horas trabajadas por semana: “Emova ha asistido a todas las audiencias desarrolladas por las autoridades laborales de la Ciudad, manifestando en reiteradas oportunidades su disposición a analizar cambios en sus esquemas de trabajo para que los colaboradores obtengan dos francos, pero sin reducción de la jornada semanal”, afirman en su comunicado.

Insalubridad

El segundo punto del reclamo, del cual se desprende del primero, se corresponde con el de insalubridad del trabajo en el subte. Dellecarbonara sostiene que “nosotros hace unos 25 años que venimos con el reclamo de la denuncia de insalubridad del lugar donde trabajamos”, aunque “todavía no la conseguimos”.

Sobre este aspecto, desde Emova son tajantes y señalan que “no existe riesgo alguno para la salud de los trabajadores” ya que “se realizan permanentes mediciones de calidad de aire en todos los ámbitos del Subte cuyos registros arrojan resultados muy por debajo de los niveles admitidos en las normas y asimismo iguales o inferiores a los que se detectan en la vía pública”. Al mismo tiempo, desde la empresa concesionaria recordaron que “en el subte no hay declaración de insalubridad, tal como lo determinó la Sala II de la Cámara de Apelaciones del Trabajo”.

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Presencia de asbesto

Sin embargo, a esta demanda histórica sobre la insalubridad del trabajo bajo tierra, se le agregó hace poco tiempo el descubrimiento de la presencia de asbesto en los subterráneos, un mineral que afecta principalmente a los pulmones y que provoca principalmente dos tipos de enfermedades: cáncer y asbestosis. Las personas con asbestosis tienen dificultad para respirar, a menudo tiene tos, y en los casos graves sufren dilatación del corazón.

Los principales afectados de la presencia de este mineral son los trabajadores de los talleres de reparación y mantenimiento “Rancagua” y “Villa Urquiza” de la Línea B, ya que ellos poseen un contacto directo con las formaciones y piezas contaminadas, aunque recientes pruebas indican la presencia de esta sustancia en la mayoría de las líneas que componen el servicio subterráneo y, a su vez, en todas sus secciones. Asimismo, esta problemática implica no solo un riesgo laboral en el ámbito del trabajo, sino también la afectación de la salud de todas las personas que utilizan el subterráneo como medio de transporte en la Ciudad de Buenos Aires: “Hace 5 años nosotros descubrimos además que nos hicieron trabajar con asbesto, un mineral cancerígeno, prohibido. Tenemos más de 80 compañeros y compañeras afectadas por el asbesto y todavía nos falta seguir haciendo exámenes médicos, y además se nos murieron tres compañeros en los últimos tres años”, narra Dellecarbonara.

Sobre esta dimensión, desde Emova reconocen que el asbesto no puede permanecer en el subte y comentan que trabajan en el plan de desabestización, que se realiza “a través de una mesa interdisciplinaria en la que participan también las entidades gremiales y que funciona en la Dirección de Protección del Trabajo del GCBA”. En este sentido, agregan que “se contrataron empresas especializadas y certificadas, que operan bajo la supervisión de la Agencia de Protección Ambiental de la CABA y de la Subsecretaría de Trabajo, para trabajos con asbestos y se ha avanzado desasbestizando las formaciones tanto en el Taller Rancagua (Línea B) como en Lacarra (Línea E)”. Asimismo declararan que el problema del asbesto “es una cuestión global”.

Por su parte desde Metrodelegados insisten en que “lo que exigimos es que se retire el asbesto como marca la ley. No podemos trabajar, no está legalmente permitido que se tome contacto con ese mineral que además de afectar la salud de los trabajadores afecta la salud de los usuarios. No hay ninguna estadística de cuántos damnificados totales puede haber”.

Por lo tanto, la reducción de la jornada laboral implicaría en este marco dos resultados virtuosos: la reducción del tiempo a la exposición del asbesto y un aumento de los puestos de trabajo: “Los últimos 50 años la productividad del trabajo aumentó sideralmente, y no fue en función de generar más puestos de trabajo, mejores salarios, mejores condiciones, sino que fue un beneficio de las grandes patronales que han aumentados sus ganancias extraordinariamente. Reduciendo la jornada laboral, estás generando fuentes de trabajo, que es lo que pasaría en el subte”, comenta Dellecarbonara, ya que “en los últimos cuatro años se eliminaron casi 500 puestos de trabajo”.

En cambio, desde Emova argumentan que en otras ciudades como Madrid, Nueva York y Santiago de Chile “son mantenidos con protocolos similares a los nuestros”, mientras que “los empleados realizan jornadas laborales en Madrid de 37,5 horas semanales, en Nueva York de 43 y en Santiago de 45”.

Cómo sigue el conflicto

El conflicto entre los trabajadores y la empresa concesionaria tiene, por lo tanto, diferentes aspectos y aún capítulos por desarrollarse. A la espera de la definición, desde el sindicato comentan que “nuestra pelea es por la reducción de la jornada en función de proteger la vida de los trabajadores” y que el “el plan de lucha va a continuar, está claro que no vamos a terminar acá”: “La idea es continuar hasta tener una respuesta satisfactoria a lo que estamos reclamando, no queremos tener que seguir lamentados compañeros enfermos y muertos”. Mientras tanto, desde Emova lamentan que los usuarios se vean perjudicados y permanecen alertas a las nuevas medidas de fuerza que puedan desarrollarse en las próximas semanas.

Lucas Ochoa

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