Mientras un parte del radicalismo estaba en olivos, otro grupo de dirigentes organizaban una contracumbre, buscando avanzar con un acuerdo que involucre a Martín Lousteau y Roberto Lavagna.
Enojados porque el macrismo nunca les dio lugares,, Ricardo Alfonsín; el presidente de la Convención radical, Jorge Sappia, hombre de Ramón Mestre; Federico Storani, ex funcionario de Antonio De la Rua, y Mario Cimadevilla, alejado del gobierno y enemistado con Germán Garavano, aprovechan la primera posibilidad que se les apareció para intentar dividir Cambiemos.
El cónclave se realizó en la casa de Storani, mientras que Alfredo Cornejo, Gerardo Morales y Gustavo Valdés estaban en la Casa Rosada, buscando que el gobierno tome medidas para paliar el desastre económico.
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Mientras el sector más crítico del Gobierno confía en tener los votos para imponerse en la convención radical, otro grupo, el coordinado por el “Coti” Nosiglia, realiza gestiones para acercar a Lousteau con Lavagna, a la vez que especula con obtener lugares centrales en el gobierno de Mauricio Macri.
“No sabemos si pidieron el ministerio del Interior para que le digamos que no y poder romper, o porque de verdad creen que se lo vamos a dar”, aseguraron a este medio desde el oficialismo, sobre el exigente pedido del sector que comandan Nosiglia y Emiliano Yacobitti, quienes pensaban en un enroque con Rogelio Frigerio, como jefe de Gabinete, en lugar del devaluado Marcos Peña.
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“Lo que morales le dijo a Durán Barba, se lo querría haber dicho a Peña, pero sabe que no puede”, insistieron desde la Casa Rosada, donde empiezan a aceptar la idea de que se puede fracturar el radicalismo y por consiguiente parte de Cambiemos.
Atento a la posibilidad de que Lousteau, impulsado por los disidentes, acuerde con Lavagna, Macri se juntó con el zizagueante economista durante la última semana, y puso sobre la mesa la opción de “Guga” sea su vicepresidente, como una forma de intentar contener la estampida.