La posible presencia de asbesto, un mineral que daña los pulmones y causa cáncer, en el subte porteño es motivo de debate entre el Gobierno de la Ciudad, Metrovías y los trabajadores del servicio, quienes denuncian que empleados fallecieron a raíz del amianto impregnado en las unidades.
El material de la polémica está prohibido en Argentina desde 2001 pero los trabajadores nucleados en la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (AGTSyP-Metrodelegadxs) aseguran que está en todos los coches de las líneas que hoy circulan.
De hecho, es una materia prima de origen mineral que se utiliza en diversas industrias, compuesta por fibras largas, resistentes y flexibles que se pueden entrelazar para conseguir distintos productos. Su principal función consiste en ser aislante y se puede encontrar en la pintura de los coches del subte; piezas que tienen contacto con la electricidad o estructuras protectoras en el Premetro.
Según especialistas, la exposición al amianto se produce a través de la inhalación de fibras que se encuentran en el aire del lugar de trabajo, el aire cercano a puntos de producción, como fábricas que trabajan con amianto, o el aire del interior de viviendas y edificios que contiene partículas fraccionadas de amianto.
Gracias al asbesto, han fallecido y se enfermaron diversos trabajadores, algo que da cuenta Daniel Erviti, delegado del subte. Ante La Izquierda Diario, relató que “es algo que venimos sufriendo todos. No hay una estadística porque recién empezamos a realizar controles. Creemos que perdimos al segundo compañero, pero seguramente fueron muchos más porque el problema del asbesto lo tenemos desde hace mucho tiempo”.
También apuntó “desde el 2003 el asbesto está prohibido, pero la red subterránea está llena de este material porque la empresa no ha invertido un peso, siendo que gana millones. Incluso, durante la pandemia ganó $ 400 millones y no trató de generar las condiciones para que no haya otra muerte más de trabajadores por contaminación de asbesto”.
Ante la consulta de Informe Político, la empresa no quiso ofrecer su punto de vista aunque sí lo hicieron fuentes de Uspallata, que recalcaron que desde que SBASE, el 20 de febrero de 2018, tomó conocimiento de las declaraciones que el Metro de Madrid hizo a la prensa española, según las cuales los coches CAF 5000 (Línea B) contenían asbesto, se actuó inmediatamente y se retiró de circulación y mantenimiento a las formaciones sospechadas de contener ese material.
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«Desde entonces, se trabajó de manera coordinada junto con Metrovías, los gremios y los organismos especializados para poner en marcha un plan de desasbestización que incluyera el análisis de todas las formaciones –con el correspondiente trabajo de oclusión, remoción o sustitución de piezas contaminadas- y de las instalaciones de la red, procedimientos usuales en otros países ante experiencias similares, absolutamente seguro para los trabajadores. Asimismo, se definieron protocolos y se incluyó la necesidad de realizar capacitaciones específicas, la adquisición por parte de Metrovías de elementos de protección adicionales y la realización de estudios médicos preventivos», agregaron.
Y aseguraron que se realiza un Relevamiento de Agentes de Riesgo (RAR) en el que se incluye «a los que podrían haber estado en contacto con el asbesto de acuerdo a su lugar de trabajo. Una vez incluidos, se les realiza exámenes médicos para determinar si presentan signos que pudieran estar vinculados a la exposición a este material y se les hace el correspondiente seguimiento médico».