Con una carta que hizo pública en sus redes, el embajador en Brasil avisó que está disponible si lo necesitan. Sin acuerdo, la salida del Frente de Todos puede ser por arriba.
Cristina navega entre los pedidos, que crecen, para que busque la tercera y la amenaza proscriptiva, que hasta genera debates semánticos en el Gabinete.
Alberto se mantiene firme y naturaliza que un Presidente, si está habilitado técnicamente, está obligado políticamente a ir por un segundo mandato.
https://informepolitico.com.ar/daniel-scioli-siempre-un-metro-arriba-de-la-linea-de-flotacion/
Sergio Massa le prende una vela a la combinación de factores que, por ahora, no le permitieron mostrar una baja de la inflación para que el clamor viaje a Tigre a buscarlo como candidato.
Así está el trípode del poder en el Frente de Todos con una batalla diaria en el afuera del microclima de la política. Pero que sin embargo alimenta escenarios de mejora o desesperanza, de acuerdo a cómo esos nombres puedan recrear un escenario de salida a las angustias colectivas. La inflación, la puja por los ingresos, el costo de la vida y cuanta variable económica se pueda mencionar, también se nutren de expectativas.
Daniel, el que avisó en 2015
Diputado nacional, ministro, vicepresidente, dos veces gobernador, diputado, embajador, ministro y de nuevo embajador. Desde 1997 y salvo entre 2015 y 2017, Daniel Scioli siempre ocupó un cargo.
En la cabeza de Daniel Scioli, a caballo de su propia historia de resiliencia humana el accidente en la lancha en 1989, no está comenzar 2024 sin ocupación.
Y tiene ante sí acaso la apuesta más difícil. El sueño de la Casa Rosada está en el radar y la lectura del laberinto es tal vez la más adecuada. Cuando hay encerronas la salida puede ser por arriba, aunque los tapones puedan ser los vértices del FdT: Alberto, Cristina y Massa.
Y un dato de cierre: el famoso debate de Scioli con Mauricio Macri en la campaña de 2015 dejó un material de plena vigencia. No porque Scioli se haya convertido en panelista del programa 6,7,8, sino por aquella pregunta acerca de quién iba a pagar los costos del ajuste.
Una pregunta que Macri no respondió y que también tiene plena actualidad.
El texto completo de Scioli
Escribo estas líneas porque siento la necesidad de responder a todos los mensajes que llegan por las redes sociales preguntando por mis planes para este año. Creo conveniente elegir el mismo canal que ustedes utilizaron para continuar el diálogo acerca de una pasión compartida: el futuro de nuestra Argentina.
Una vez más les digo: cuentan conmigo. Como siempre.
Gracias a la confianza que me otorgó el presidente Alberto Fernández, asumí la misión de embajador en Brasil con la vocación pacificadora que me caracterizó toda la vida, para transformar las adversidades en oportunidades. Los resultados están a la vista.
La relación con Brasil creció hasta recuperar el lugar de primer socio comercial y alcanzar el récord de intercambio en los últimos nueve años. Todo eso a pesar de las diferencias ideológicas. Ejercí una diplomacia de resultados, porque primero está la Patria. Y porque el Mercosur es estratégico para el crecimiento y el desarrollo sostenido.
La distancia física me permite observar la realidad desde otra perspectiva.
Representar a mi país ante una de las economías más pujantes del mundo y trabajar para facilitar la integración, reafirmó mis convicciones sobre nuestro potencial productivo, la capacidad creativa de nuestra juventud, la solidez de nuestros profesionales y la creciente puesta en valor del atractivo turístico de la Argentina. También me puso en contacto con las últimas innovaciones de la economía del conocimiento, la robótica y la inteligencia artificial; el despliegue de las energías renovables, la minería y los agroalimentos pensando al empresariado pyme como el gran agente de transformación productiva.
Hoy estoy enfocado en ejecutar con el presidente Lula y su gobierno, los acuerdos de integración firmados con nuestro país en el menor tiempo posible para el bien de ambos pueblos.
Aporto desde Brasilia con espíritu constructivo, como lo hice siendo diputado nacional, secretario de Turismo y Deportes, vicepresidente de la Nación, dos veces gobernador de Buenos Aires y candidato presidencial respaldado por el 49% de las y los argentinos. Resolví controversias comerciales que afectaban las exportaciones de las economías regionales y garanticé la provisión de energía que nuestro país necesitó para afrontar el invierno pasado y la que requerirá para el próximo. Aprendí que con sentido común, pragmatismo y resiliencia podemos encontrar soluciones.
Generar más y mejores puestos de trabajo, empleos de calidad con mayor poder adquisitivo de los salarios y mayores inversiones para la Argentina son una prioridad.
A veces se confunde moderación con tibieza. Todo lo contrario! Ser moderado es mucho más difícil que ser extremo, es ser firme y tenaz con las ideas que se llevan adelante, lo que permite construir consensos para viabilizar políticas que mejoren la vida de nuestra gente y garantice la igualdad de oportunidades.
Quienes abrazamos este proyecto, reconocemos el esfuerzo de Alberto por mantener la unidad con un alto sentido de la responsabilidad y afrontar acontecimientos impredecibles como la pandemia y la guerra. Aun así, la Argentina está de pie y se proyecta a un futuro de prosperidad y grandeza.
Creo en la necesidad de dar los debates de frente, con respeto y firmeza. Como lo hice aportando mi visión en 2015. No me equivoqué en los pronósticos ni en las formas. El tiempo resultó ser, una vez más, un gran ordenador y reinvindicador. Prioricé dar certidumbres a plantear slogans vacíos.
Desde que ingresé hace veinticinco años a la vida política me mantuve en el justicialismo con coherencia, eligiendo la oportunidad para avanzar hacia un peronismo actualizado del siglo XXI.
Hoy me siento con fuerza y energía para trabajar aún más por mi país, por el sueño de una Gran Argentina que fue el que inspiró mi vida deportiva y cada una de las responsabilidades para las que me eligieron por el voto popular.
Siempre me comprometí. Nunca fui indiferente. No lo seré ahora, en la madurez de mi vida y con la experiencia a favor. La lealtad seguirá siendo mi hoja de ruta.
Mi esencia es conciliar, descomprimir y lograr acuerdos que hagan posible consolidar un crecimiento con estabilidad e inclusión social, con previsibilidad y confianza. La mitad del país tiene menos de treinta años y exige una visión de futuro, que es en definitiva lo que nos une. La otra mitad, demanda un presente que recompense sus esfuerzos.
Acá estoy. Soy el Daniel de siempre, con más fe y esperanza que nunca.
Cuentan conmigo. Yo cuento con ustedes.