Guillermo De Maya: «Hay que acompañar al Gobierno nacional para que nos saque de la crisis»

Guillermo de Maya, el presidente de la UCR Capital, afirmó que en esta coyuntura particular de emergencia ante el coronavirus se deben apoyar las acciones del Gobierno nacional y crítica «hacer oposición por oposición». «Los gobernantes del Ejecutivo, tanto el de Ciudad como los de Nación y Provincia de Buenos Aires entendieron la situación inedita que se se está viviendo frente a la pandemia», aseveró.

También, en una conversación con Informe Político, observó que «hay muchos sectores de los dos arcos que vuelven abonar diferencias que no tienen sentido» y habló de las elecciones internar del radicalismo en la Ciudad, que se realizarán el 25 de octubre.

-¿Cómo observás las tareas ante la pandemia de los gobiernos, tanto el de la Nación como el de la Ciudad?

-Creo que es auspicioso, los gobernantes del Ejecutivo, tanto los de Ciudad como los de Nación y Provincia de Buenos Aires, entendieron la situación inedita que se se está viviendo frente a la pandemia. Me parece que se ha administrado bien, siendo consciente de que no todos los ciudadanos le hicimos caso a cada directiva: todos tuvimos miedo. Gobernantes, no gobernantes, y me parece que en eso tanto Fernández, como Larreta y Kicillof unieron y supieron administrarlo bien, en términos de cuidarnos. Ahora viene un desafío nuevo.

-Siempre fuiste crítico de la grieta ¿Crees que la mayoría de la dirigencia política estuvo a la altura de las circunstancias pese a las diferencias?

-El verbo que usaste vos lo define: sí, estuvo a la altura de las circunstancias. La foto con el jefe de Gobierno, el Presidente y el Gobernador para mi fue una de las mejores cosas. Pero empieza verse que eso estaba en clave de otro formato que no era aspirar a un futuro sin esas divisiones, sino era algo en clave coyuntural. Estuvo, sí, pero hoy veo que hay muchos sectores de los dos arcos que vuelven abonar diferencias que no tienen sentido. Lo hemos charlado, Argentina tiene una historia de división de 200 años. No estamos descubriendo algo nuevo y no hemos conseguido una dirigencia que sea capaz de superar no las diferencias, que vamos a tener siempre, pero que no sean diferencias en donde uno dice blanco, el otro negro y el que dijo blanco tiene que salir corriendo para ver por qué se habló de negro. Como no me gustó en la época del macrismo un oficialismo bobo, tampoco me gusta una oposición boba.

-¿Qué gestos opositores bobos notaste?

-Está muy bien la pregunta, porque sino quedaba que pienso que toda la oposición es igual. A mí lo que me parece mal es hacer oposición por oposición. Me parece que es terrible, hoy hay que poner el esfuerzo en acompañar a este Gobierno para que nos saque, no solo de una crisis insólita en el mundo, sino para que pueda sacarnos de la realidad económica que ya previamente había en el país. Obviamente que planteando los matices y las diferencias, pero no tiene que ser todo de una manera antagónica, lo digo siempre: es el duranbarbismo de construir el enemigo, que el kirchnerismo también lo ha hecho, para posicionarse con identidad propia. Vos fijate: lo primero que dicen es `somos la oposición´. No, no, pará: ¿Qué pensamos? Primero pensemos y después en función de eso vemos si somos opositores o no. Porque acá parece que se define todo en oposición a algo. Para mí es el problema de la dirigencia, salvo en Martín Lousteau o Pablo Javkin, algunos dirigentes que comprendieron y que trabajamos para que nos puedan representar.

-En este sentido, ¿Qué te pareció la llamada travesía de la democracia o la convocatoria de ciertos sectores para el llamado 7M?

-Los dos hechos están encadenados a lo que hablamos recién. Con respecto a la travesía, no fue muy feliz, que los representantes del pueblo trabajen no es épico. Me pareció que eso tenía que ver con el armado de un escenario, en el que mucha gente lo ha tomado con sorna y con razón. La verdad, me dio verguenza. Con el 7M, para mí es otro el tema: hubo una noche de cacerolazos antes en Buenos Aires. Estamos viviendo momentos en donde el miedo y la solidaridad nos tuvo a los argentinos juntos pero no estamos dispuestos a que ciertos límites se rompan. Uno de los límites es la liberación indiscriminada, en donde un violador terminó viviendo al lado de una nena de 14 años. Eso es un límite. Está bien que la gente se manifieste, quien crea que la cuarentena tiene que terminarse, o que crea en su derecho individual para contagiarse y decidir como se muere, pero me parece que el método es un error, eso de convocar a una marcha… Es muy cínico quien lo fogonea, cree en el cuanto peor, mejor. Hay muchas maneras de manifestarse, el radicalismo tiene que ser muy responsable para que no se concrete una realidad de odios mutuos. Tenemos que pensar cómo hacemos para que los gobiernos que nos representan nos escuchen y que eso no sea solo un domingo cada dos años. Para eso estamos los partidos.


«Con respecto a la travesía de la democracia, no fue muy feliz, que los representantes del pueblo trabajen no es épico. Me pareció que eso tenía que ver con el armado de un escenario, en el que mucha gente lo ha tomado con sorna y con razón. La verdad, me dio vergüenza»


-Pasando a la Ciudad, se vieron polémicas contrataciones con barbijos y hoteles ¿Qué sensaciones te generaron?

-Me produjo desazón, está mal bajo emergencia, bajo celeridad, o cualquier argumento, que no se tomen recaudos necesarios y suficientes para administrar el dinero del Estado. Pero no solo vi lo de los barbijos: también vi lo de los fideos de Arroyo. Pienso que Arroyo no tenía conocimiento pero tenemos un Estado que no demuestra estar a la altura de las circunstancias. Nosotros propusimos desde nuestros lugares de representación de la Auditoria de la Ciudad, y para que no vuelva a suceder, que se puedan controlar las compras en el marco de la crisis.

-¿Ves al Ejecutivo predispuesto a escuchar los reclamos de la UCR?

-Hoy los auditores los tenemos, no es ningún reclamo el que hacemos. No tengo nada que reclamarle al PRO. Te cuento que nosotros tuvimos una reunión institucional, con Larreta, con los miembros de la mesa, y nuestra vocación es aportarle al espacio de Juntos por el Cambio una sensibilidad que siempre planteamos que no la tenía. El tema de las prioridades, sin ser Elisa Carrió, porque no concuerdo con que un día voy darle los mejores adjetivos al Jefe de Gobierno y al otro le voy a tirar con la ametralladora más gruesa porque tocó un valor que no comparto. Te vuelvo a repetir: lo que creo y apuesto, y en lo que se comprometió el Jefe de Gobierno, es a crear un espacio institucional de diálogo entre los partidos en donde la UCR pueda poner sus matices, sus visiones y opiniones. Siendo conscientes de que no somos la mayoría del frente pero quien conduzca pueda contemplar esas visiones.

-¿Te parece que el PRO luego de las elecciones cambió y está dispuesto a contemplar estas cuestiones que mencionás?

-Se construyó una relación de mucho respeto y de gran comprensión de lo que nosotros dijimos en campaña. Acordate que fue una elección muy importante para el radicalismo. Y creo que Larreta acepta armar un frente con nosotros, vos sabés que siempre se negaron a aceptarlo a través de internas, porque entendió que le estaba faltando 14, 15 o 18 puntos para ganar en primera vuelta. Aunque parece que pasó hace miles de años, en medio de la debacle del macrismo, la Ciudad había que ganarla en primer vuelta ante el riesgo que se corría en el ballotage. Y el radicalismo fue importante, le acercó a esos sectores medios que reconocían gestión en algunas áreas de la Ciudad pero veían que faltaba sensiblidad social, consideraban que era necesario establecer otras prioridades. Pensamos que las prioridades hay que modificarlas un poco, poner mucho valor en lo público, y no estoy hablando de solo cortar el pasto de una plaza, lo publico es que la educación tenga calidad y que los padres de la Ciudad no tengan que pagar una cuota de un colegio privado porque sienten que el Estado no puede darle esa calidad educativa. Siempre digo: cuando el PRO propone dar una vuelta al mundo en Puerto Madero, me encantaría, pero que esa vuelta al mundo se de cuando nos sobren las vacantes.

-¿En qué quedaron las elecciones internas del partido en Capital?

-Estábamos preparados y listos para votar y frente a la pandemia postergamos hasta el 25 de octubre el comicio, ya tenemos las listas presentadas en las 15 comunas. Va a haber competencia en 14 comunas entre distintos sectores que tienen matices. No sé que pasará hasta el 25 de octubre pero apostamos a que las autoridades también tengamos la posibilidad de conducir este proceso.

-¿Qué matices hay entre los sectores en pugna?

-Es muy buena la pregunta, no sé qué rating tendrá. Pero yo te lo sintetizo de esta manera: somos todos radicales, por eso hablo de matices. Yo pertenezco a un espacio que representó el desafío de transformar una cierta nostalgia del radicalismo en una herramienta política que tenga identidad propia a través de constituir frentes políticos. Lo hicimos con UNEN, con Suma +. Otro sector de correligionarios, que por suerte hoy vuelven a estar en el partido, decidió ir con el PRO. Ese es un matiz, lo hicieron con la mejor de las intenciones, tuvieron vocación por lo público y vieron que la UCR estaba desgastada. Creo que hemos hecho un buen trabajo porque hoy la UCR es una herramienta que se la podemos ofrecer a todos los correlegionarios de la Ciudad. No vamos a estar en desacuerdo con la educación pública pero tenemos distintas estrategias. Quisimos recuperar un partido político, no quedarnos en el velatorio de nuestros próceres, asumimos que había que constituir distintos frentes. Pero lo que nos tiene que poner contentos a todos que valoramos esta herramienta, por eso conformamos Juntos por el Cambio, por eso siempre nos vas a encontrar pidiendo que las diferencias las dirima la sociedad y no dos personas encerradas en una oficina. Por eso siempre pedimos internas.

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